23/08/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 23/08/2026
La imagen del Monte Fuji, símbolo de espiritualidad y belleza en Japón, se vio opacada por un episodio que generó indignación. Un hombre de 48 años dejó solo a su hijo de 7 años en plena ruta de ascenso, con apenas una bebida y un refrigerio, mientras él continuaba la escalada junto a su hijo mayor.
Abandonado en la montaña
El hecho ocurrió el jueves último por la mañana en la ruta Fujinomiya, una de las más transitadas del volcán. El niño fue encontrado cerca de la sexta estación, a más de 2.000 metros de altitud, en condiciones de lluvia y niebla.
Según medios locales, el padre le ordenó que "esperara allí" cuando el menor se quejó de cansancio, y prosiguió la subida con su otro hijo. Mientras tanto, el pequeño permaneció solo durante horas, hasta que personal de una cabaña cerca a la estación, quien dio la alerta a la Policía.
La reacción de las autoridades
El padre fue interceptado a su regreso desde la octava estación, a tres horas de caminata del lugar donde había dejado al niño. Los agentes no ocultaron su malestar y le recordaron que "incluso si eso significa tener que renunciar a escalar la montaña juntos, dejar a un niño atrás es inaceptable". El hombre se disculpó, calificando su decisión como "apresurada".
Con sus 3.776 metros de altura, el Fuji es el pico más alto de Japón y recibe alrededor de 200.000 visitantes por temporada. La ruta Fujinomiya, desde la quinta estación, demanda unas cinco horas de ascenso y tres de descenso, un recorrido que exige preparación física y condiciones climáticas favorables, factores que ese día estuvieron lejos de cumplirse.
Un lugar sagrado y cultural
Más allá de su atractivo deportivo, el Fuji es considerado una montaña sagrada, junto al Tate y el Haku. Su última erupción fue en 1707, y en 2013 la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad. Su silueta ha inspirado arte, literatura y hasta aparece en el billete de 1.000 yenes, reflejada en el lago Motosu.
El episodio revela la tensión entre la pasión por la montaña y la responsabilidad paterna. El Monte Fuji, con su magnetismo cultural y espiritual, exige respeto no solo por su entorno natural, sino también por la seguridad de quienes lo visitan.
La reprimenda policial deja claro que ningún desafío deportivo justifica poner en riesgo a un niño, recordando que la verdadera cima está en la prudencia y el cuidado de los más vulnerables.

