20/08/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 20/08/2026
La historia de supervivencia de dos pescadores mexicanos ha conmovido a la región. Tras naufragar en el océano Pacífico, permanecieron cinco días a la deriva aferrados a una hielera de almacenamiento de camarón, hasta ser rescatados por la Secretaría de Marina a más de 240 kilómetros de la costa de Chiapas.
El naufragio
Daniel Guerrero Martínez (54) y José Luis Portela Villegas (35) zarparon el 13 de agosto desde Bahía de Paredón, en Tonalá, Chiapas, a bordo de la embarcación Camaronera. Al día siguiente, una fuerte ola hundió la nave y los dejó a la deriva sin alimentos ni agua potable.
Los pescadores lograron mantenerse a flote gracias a una hielera de camarón y bidones de gasolina vacíos. Con estos objetos improvisaron una especie de balsa que les permitió resistir las corrientes marinas. Para protegerse del sol, utilizaron un costal como refugio improvisado.
El operativo de rescate
La cooperativa pesquera alertó a las autoridades tras perder contacto con ellos. La Secretaría de Marina activó el sistema de búsqueda y rescate con el esquema "trinomio": buque, interceptora y aeronave. Una avioneta logró divisarlos agitando un costal y coordinó con una Patrulla Oceánica para concretar el rescate el miércoles 19 de agosto.
Ambos fueron trasladados a Puerto Chiapas, donde recibieron atención médica por deshidratación y quemaduras leves. Guerrero confesó que pensó que "nunca volvería a ver a su familia" y anunció que se retirará de la pesca tras la experiencia. Portela relató que "el sol los estaba matando" y que sobrevivieron únicamente gracias a la hielera.
La Marina destacó la coordinación de sus equipos y la importancia de mantener protocolos de seguridad en la pesca artesanal. Autoridades locales señalaron que el caso evidencia la vulnerabilidad de los pescadores que trabajan en embarcaciones pequeñas sin sistemas de comunicación satelital.
Expertos recordaron que el Pacífico mexicano es una zona de alta actividad pesquera, pero también de riesgos por oleajes y tormentas repentinas. La falta de equipos de seguridad adecuados aumenta la posibilidad de tragedias, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas para proteger a quienes dependen de esta actividad.
El rescate de Guerrero y Portela es un ejemplo extremo de resiliencia y coordinación institucional. La improvisación de una hielera como balsa y la rápida respuesta de la Marina evitaron una tragedia mayor. El caso también pone en evidencia los riesgos de la pesca artesanal y la urgencia de reforzar medidas de seguridad y comunicación para quienes se aventuran en alta mar.

