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OPINIÓN | Ántero Flores Aráoz: Dos horas maravillosas

Hay que difundir el gran esfuerzo al que nos referimos y, en ello, bien pudiera ayudar el canal de televisión del Estado.

ANTERO
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16/06/2019 / Exitosa Noticias / Columnistas / Actualizado al 09/01/2023

Gracias al genio artístico de la multifacética arquitecta Fabiola de La Cuba, el 17 de mayo último pudimos disfrutar de dos horas maravillosas de danzas y música peruana de todas sus regiones, en el Gran Teatro Nacional.

El espectáculo se desarrolló bajo la producción y dirección de dicha gran artista, la cual deleitó no solo por el diseño y preparación del espectáculo, sino por ser su figura central, con la calidad que se le reconoce en treinta años de dedicación a nuestra cultura.

Hago esta reseña pues me confirma el título de anterior columna “Dios es Peruano”. En ella me refería a las bondades materiales del Perú, con sus tres regiones naturales, recursos casi inagotables, paisajes esplendorosos, cultura ancestral y, personas laboriosas y emprendedoras, de todo lo cual nos abrió los ojos el sabio don Antonio Raimondi.

Digo que el reconocimiento simbólico de que Dios es Peruano, ahora está confirmado también con sus tradicionales expresiones artísticas, que Fabiola de La Cuba ha sabido compendiarlas y exhibirlas en lo que se refiere a las danzas, música y canciones, en la escenificación del espectáculo “Tutay Quilla”, con el complemento de escenografía, vestuario y coreografía de gran calidad, ayudado por juego de luces en un teatro de primer nivel mundial, que es orgullo de los peruanos.

Entre músicos, danzantes y cantantes han habido alrededor de trescientas personas, algo inusitado en escenario teatral, pero Fabiola lo logró, no con teloneros, sino con artistas de calidad y vocación que deslumbraron al auditorio.

El espectáculo solo tiene como precedentes otros producidos por la misma artista, inclusive teniendo como escenarios antiguas ciudadelas incas y preincas, que brindaron mayor prestancia a las escenificaciones.

Los arreglos musicales hicieron soñar a los concurrentes al espectáculo en nuestras valiosísimas tradiciones culturales, en el significado de danzas de tres regiones diferentes, en la evocación musical de diversos estados de ánimo y con canciones que nos muestran la diversidad de nuestra cultura, pero cohesionadas en lo que denominó don Víctor Andrés Belaunde como “Peruanidad”.

Es más que evidente que la presentación artística no se hubiera hecho realidad sino hubiere contado con los auspicios de una importante universidad privada, del Ministerio de Cultura y la Municipalidad de San Borja, entre otros. En efecto, la taquilla para una sola presentación del espectáculo sería microscópica ante el esfuerzo de prepararlo, de confección de vestuario, de ensayos y darle unidad a la diversidad de componentes artísticos que contiene el espectáculo.

Hay que difundir el gran esfuerzo al que nos referimos y, en ello, bien pudiera ayudar el canal de televisión del Estado a fin de que la retina y oídos de miles de connacionales se abran ante este regalo del arte peruano, que no debe quedar solo para quienes lo disfrutamos el pasado 17 de mayo.

Ojalá que los organizadores de los Juegos Panamericanos que se avecinan en Lima, puedan engalanar el evento, escenificando Tutay Quilla (Noche de Luna), ante los miles de deportistas y acompañantes extranjeros que serán nuestros huéspedes.