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OPINIÓN| Carlos Jaico: Comunidades indígenas: la resistencia contra el olvido y la globalización económica continúan

El esfuerzo por nuestro equilibrio ecológico, debe hoy permitir que a nuestra posición de país andino, podamos añadir la de país amazónico.

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04/07/2019 / Exitosa Noticias / Columnistas / Actualizado al 09/01/2023

Este 5 de julio se celebraron los 50 años de fundación de la Federación de Comunidades Nativas Yanesha (Feconaya). La comunidad Yanesha agrupa a 36 pueblos que viven en las regiones de Pasco, Junín, Ucayali y Huánuco.

Como la Feconaya, otras federaciones han visto el día en el Perú con la intención de protegerse físicamente, así como proteger su hábitat y territorio, donde numerosos líderes perdieron la vida por oponerse. La razón es clara. A lo largo de un siglo, organizaciones no gubernamentales, empresas, colonos andinos y europeos, religiones, sectas y otros grupos humanos han hecho de su territorio el lugar donde imperan el caos, las invasiones y la continua deforestación.

Para colmo de males, durante la década de los noventa llegaron los grupos terroristas que los forzaron a formar parte de sus filas, bajo la amenaza de asesinarlos. Fue gracias a la aguerrida resistencia de sus autodefensas que repelieron al enemigo y pacificaron la zona. Luego de todo este tiempo, recién ha llegado su identificación parcial como pueblos indígenas. Esto, obedeciendo a la Ley de consulta previa (Ley N° 29785) de acuerdo a la Ley del Derecho a la Consulta Previa de los Pueblos Indígenas u Originarios del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esta parte de la historia puede ser transpuesta a otra comunidad indígena del Perú y verán que los males por los que han pasado son idénticos. En suma, el Estado peruano cuya presencia aleatoria y preelectoral sigue dejando de lado a sus poblaciones indígenas.

La prueba es que la celebración de los 50 años de la Feconaya pasó desapercibida para el Estado. Consecuencia de la falsa ideología del “perro del hortelano” y su preocupación por la economía primario-exportadora, se olvida que estas comunidades han impedido -muchas veces con su vida- la deforestación de nuestra selva. Su cuidado del hábitat ha permitido que se conserven vastas áreas que ahora pueden ser reservas naturales.

Sin embargo, las generaciones pasan y Francisco Cuñivo, fundador de la Feconaya y uno de los primeros “corneshas” (líder elegido por las comunidades Yanesha), ve sus fuerzas fenecer frente a la globalización, el extractivismo y la pérdida de su identidad.

Este esfuerzo por nuestro equilibrio ecológico, debe hoy permitir que a nuestra posición de país andino, podamos añadir la de país amazónico. Esta visión conjunta nos debe llevar a priorizar las políticas de desarrollo sostenible, vitales para nuestras comunidades indígenas.