15/04/2020 / Exitosa Noticias / Columnistas / Actualizado al 09/01/2023
ELas telecomunicaciones y las redes, hoy por hoy, cobran vital importancia para la continuidad de las organizaciones, de los países e incluso la salud física y mental de la población.
Por la necesidad del distanciamiento para evitar contagios del Covid-19, casi todos los países han volcado su mirada a las telecomunicaciones para continuar de algún modo con sus actividades a distancia: teletrabajo, telemedicina, teleeducación, telegobierno y otros.
En este contexto las redes sociales y las aplicaciones (apps) nos han permitido seguir y con la inmediatez que en otros tiempos no hubiera sido posible.
Las telecomunicaciones han mostrado lo valiosas que son en la monitorización de la información, su difusión por los medios de comunicación, en el Internet,en la telefonía, en el aislamiento y sobre todo en el trabajo ininterrumpido los 365 días al año.
No todas las organizaciones, ni todos los gobiernos estuvieron preparados velozmente para enfrentar con medios tecnológicos al coronavirus. Algunos como Corea del Sur, China y Japón dan seguimiento de sus infectados con apps gubernamentales disminuyendo la velocidad de propagación y otros los han usado para mejorar sus conexiones con sus ciudadanos.
Otros no lo han logrado a tiempo causando, entre otro motivos, el crecimiento exponencial del virus. Los países con tecnología de telecomunicaciones antes y con el virus han encontrado diversos beneficios organizativos como la velocidad de respuesta, la continuidad de operaciones, la facilidad de administración, la actualización e integración de aplicaciones que llevan voz, video y datos, la salvaguarda de sus trabajadores, la desaparición del tiempo de traslado, las menores huellas de carbono, los menores gastos derivados de oficina y otros.
Hay desventajas. Desde el empleador, el implementar un nuevo estilo de administración o la dificultad de hacer seguimiento a los trabajadores. Desde el trabajador, el aislamiento en sí, las conexiones más lentas, las distracciones del hogar y la necesidad de infraestructura de redes.
El aislamiento ha generado que número de comunicaciones remotas esté aumentando en conexiones de banda ancha por cable coaxial, DSL, tecnología inalámbrica satelital o fibra óptica y aumentando los requisitos de la red común en disponibilidad, seguridad, administración y velocidad. En América Latina oscila entre 4 y 30 Mbps.
Otro aspecto relevante es la seguridad de las redes que en muchas organizaciones se han implementado, pero para el usuario se traducirá en una Red Privada Virtual (VPN) por la economía involucrada.
Los proveedores también deben adaptarse a nuevas legislaciones. En países asiáticos se monitorea la ubicación de las personas mediante GPS a fin de saber de la expansión del virus, dejando de lado la privacidad de la información de ubicación.
La integración de las telecomunicaciones permite combatir al Covid-19 potenciando las estrategias de los gobiernos y accediendo, en tiempo real, a grandes volúmenes de información vital para este objetivo, así para la continuidad en varias de las actividades de la población.