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OPINIÓN | Jorge Tineo Rendón: Camilo Sesto (1946-2019): In Memoriam

Camilo Sesto, a diferencia de sus contemporáneos Raphael y Julio Iglesias, compuso casi el 100% de sus temas.

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CAMILO 1

16/09/2019 / Exitosa Noticias / Columnistas / Actualizado al 09/01/2023

A una semana del fallecimiento del cantautor Camilo Sesto (Alicante, 1946) vale la pena seguir recordándolo como una de las figuras más importantes de la música popular en nuestro idioma.

Todos los medios televisivos, radiales, escritos y virtuales hicieron semblanzas, especiales y homenajes. En Facebook no faltó el aguafiestas que tildó de esnobismo el hecho de que (casi) todos saliéramos al instante a postear la canción favorita, la imagen viral, el clásico ritual de despedida en el que participaron tanto sus fieles seguidores de siempre como los que, por oportunismo, aprovecharon el trending topic para figurar, aunque sea un día, en la omnipresente red social.

Por eso voy a obviar los datos que ya todos han repetido para tratar una cuestión que nadie aborda públicamente: ¿Por qué fueron tan exitosas sus letras hace treinta o cuarenta años y qué revela eso si las comparamos con las que hoy hacen vibrar a los jóvenes del siglo XXI?

Hubo un tiempo en que el amor y sus etapas -enamoramiento, conquista, desengaño, súplica, separación- eran vividos por jóvenes idealistas que se identificaban, en cuerpo y alma, con frases de intenso dramatismo, mezcla desenfado emocional del bolero con el romanticismo de los clásicos. Y, en eso de escribir ardorosas cartas de amor musicalizadas, Camilo Sesto fue el mejor.

Hoy, que todo es más ligero y utilitario entre los jóvenes (aunque todavía haya, seguramente, historias de romances barriales o universitarios dando batalla con sus sufrimientos cotidianos) y, frente a diversos fenómenos sociales y artísticos -surgimiento de expresiones musicales que desprecian lo romántico, reconfiguración de roles entre hombres y mujeres, encanallamiento de las interacciones humanas, preponderancia de relaciones pasajeras frente a uniones eternas-, los millennials hispanohablantes parecen incapaces de reaccionar empáticamente ante aquellas canciones que dominaron los rankings entre 1971 y 1991. Del compromiso sublime de El amor de mi vida a la promiscuidad procaz de Si tú me calientas hay, pues, un abismo infranqueable.

Camilo Sesto, a diferencia de sus contemporáneos Raphael y Julio Iglesias, compuso casi el 100% de sus temas. Escribió exóticas melodías mediterráneas, con mandolinas, panderetas y coros femeninos imposibles, como Melina, dedicada a la actriz y política griega Melina Merkouri. También hizo pop-rock de raigambre setentera (Vivir así es morir de amor, Algo de mí) Y, por supuesto, decenas de baladas con orquestaciones grandiosas, letras desgarradas y sugerentes. Su versión en español de Jesucristo Superstar, financiada y protagonizada por él mismo, lo puso en el mapa mundial, y su interpretación de Jesús compitió, codo a codo, con la que grabara Ian Gillan (cantante de Deep Purple) para la versión original de esta ópera-rock de Andrew Lloyd Webber.

Aunque su vida personal problemática e indefinida, dolencias físicas y operaciones estéticas mellaron su voz e imagen, se mantenía vigente con recopilatorios y regrabaciones como Camilo 70 (2016) o Camilo Sinfónico (2018). El músico habría cumplido, hoy, 73 años.