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OPINIÓN | Carlos Jaico: Fujichavismo banquero

En su realidad paralela no han aprendido las lecciones de la historia.

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21/11/2019 / Exitosa Noticias / Columnistas / Actualizado al 09/01/2023

Las elecciones presidenciales alertan a los grupos económicos quienes analizan las perspectivas de gobierno de un candidato. ¿Será de izquierda o de derecha? ¿Quién lo financia? ¿Quiénes son sus aliados ideológicos?, son algunas de las preguntas que se suelen hacer. La razón es el fantasma de ver en la presidencia candidatos extremistas, sobre todo de izquierda.

Sucedió en 1981 con François Mitterrand, candidato a la presidencia de Francia. Las voces corrían que con su llegada, el Ejército rojo desfilaría en París, la economía sería colectivista y las fábricas cerrarían. Sin embargo, esto no sucedió. Muy por el contrario, en plena guerra fría Mitterrand propició la caída del muro de Berlín. En 2018, ocurrió el mismo miedo hacia Jean Luc Mélencho, esta vez relacionándolo con Hugo Chávez. Al final, fue Emmanuel Macron, un banquero de Rothschild, quien sería elegido presidente.

En España, Pablo Iglesias, defensor del chavismo, ha debido poner sus ideas en el congelador al aceptar la invitación de Pedro Sánchez para un gobierno de coalición. En México, sucedió lo mismo con Andrés Manuel López Obrador. Con el deceso de Chávez, sus opositores se quedaron sin argumentos para criticarlo y ganó las elecciones en 2018.

También Ollanta Humala debió corregir en segunda vuelta su “gran transformación” por la “hoja de ruta”. Era claro que los Humala-Heredia veían a Chávez más como aliado económico que ideológico. Al final, no fue ni lo primero ni lo segundo y la anunciada transformación fue un invento más de la mercadotecnia. Cabe recalcar que los candidatos desde 1980, excepción hecha de la debacle del primer gobierno de Alan García, agitan programas de izquierda para terminar gobernando en la centro-derecha.

Entonces, ¿es concebible que los ciudadanos más ricos e informados del país hayan temido al fantasma chavista? No lo es. Los intereses son otros. Esto se confirmaría por la carta del presidente de Credicorp, no al pueblo peruano, sino a sus colaboradores sobre el aporte de USD 3.6 millones a Fuerza Popular. Sin la menor disculpa por interferir en las elecciones, anuncia que lo volvería a hacer, mostrando una visión patrimonialista del Perú; la misma visión que podría tener la Confiep o el 'Club de la construcción'.

En su realidad paralela no han aprendido las lecciones de la historia. Se preocupan más por tener aliados que por reforzar instituciones, lo cual explica por qué fácilmente se auparon al autogolpe de 1992. Dicho sea de paso, un día como hoy el Congreso rechazó la renuncia de Alberto Fujimori declarando su incapacidad moral.

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