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'Billy the Kid', el poeta cuya obra crece tras su muerte

Pese a que hace 45 años nos dejó Luis Hernández, sus poemas siguen vigentes.

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Luis Hernandez Billy the Kid Poesia Exitosa

18/12/2022 / Exitosa Noticias / Cultural / Actualizado al 09/01/2023

Estos son uno de los muchos poemas que dejó desperdigados en cuadernos confeccionados por él mismo, o en diversos materiales como servilletas, cartones, partituras, discos, fotografías o libros, todos ellos escritos a mano con una caligrafía y una voz poética única, uno de los más singulares poetas Luis Guillermo Hernández Camarero.

Había nacido en Lima en 1941 y encontró una trágica muerte en los rieles de un tren en Buenos Aires de 1977. Publicó en vida tres poemarios: Orilla (1961), Charlie Melnik (1962), y Las constelaciones (1965).

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Conocido como 'Luchito' o 'Billy the Kid', fue médico, poeta y artista. Miembro de la generación del sesenta junto a autores como Javier Heraud, Antonio Cisneros o Rodolfo Hinostroza.

Su lenguaje está caracterizado por su simpleza, su cotidianeidad, su humor y sus referencias a la literatura y la música clásica, y la cultura popular. Hernández tenía esta actitud casi marginal lo que generó una leyenda urbana en torno suyo, porque se negó a publicar más libros y se dedicó a llenar cuadernos que regalaba a sus amigos.

En dichas intervenciones, este poeta -médico de profesión-, dejaba volar su creatividad fusionando su idea de la poesía con música, pintura, astronomía, o medicina. Se han llegado a encontrar algo más de 70 cuadernos o documentos, pero queda la sensación de que faltan algunos que serán irrecuperables, lo cual hace que la dimensión de su obra sea desconocida.

A partir de los setentas, su obra fue difundida en innumerables cuadernos en los que escribía (o más bien dibujaba) sus poemas y que luego regalaba a cualquiera que estuviese dispuesto a recibirlos: amigos, conocidos, vecinos e incluso comerciantes con los que interactuaba. No se sabe con certeza cuántos produjo.

Tras su muerte en Buenos Aires (1977), los poemas de estos cuadernos -sin los dibujos que los acompañaban- fueron reunidos por Nicolás Yerovi en Vox horrísona (1978). Este año, la editorial 'Pesopluma' reeditó más poemas suyos, pero esta vez al estilo de sus míticos cuadernos, bajo el nombre de El estanque moteado.

“Sólo tuve

un Amor humano

porque el Amor

no es el cielo

por eso tengo

algunas astillas

en el corazón

pero el Amor

es el cielo...”

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