09/10/2026 / Exitosa Noticias / Cultural / Actualizado al 09/10/2026
Un equipo de especialistas realizó un histórico descubrimiento en la huaca de la Luna, ubicada en Trujillo. Tras diversas excavaciones, los investigadores lograron desenterrar los restos de un infante perteneciente a la alta jerarquía de esta milenaria sociedad, revelando detalles inéditos sobre sus antiguos rituales funerarios prehispánicos.
Cabe mencionar que este hallazgo arqueológico de gran valor tuvo lugar en la plataforma funeraria Uhle, hace pocos días. Se identificaron múltiples ofrendas que acompañaban al cuerpo del menor, lo que confirma el innegable rango social que ostentaba el niño durante aquella última etapa documentada mediante cerámicas.
Detalles de la tumba de 1,20 metros y las 32 ofrendas
Ante ello, las investigaciones determinaron que el espacio cuenta con medidas exactas de 1,20 metros de largo y profundidad, presentando el clásico sistema encajonado local. Asimismo, el recinto sagrado norteño contenía una colección de vasijas finamente decoradas que ilustraban escenas de luchas, prisioneros y deidades antiguas de su época.
"El pasado arqueológico peruano es como un rompecabezas enorme, donde cada hallazgo, cada adobe, cada vasija y cada fragmento, nos ayuda a entender qué pasó, cuándo pasó, y por qué se hacen estas cosas", dijo Carlos Rengifo, director del Proyecto Huacas de Moche.

No obstante, los expertos también precisaron el descubrimiento de una valiosa máscara de metal que cubría el cráneo del individuo, fabricada posiblemente en cobre y adornada.
"También hemos encontrado recientemente que la parte del cráneo del menor estuvo tapada con una especie de máscara metálica que creemos que podría ser cobre, y que también pudo tener valiosas decoraciones", dijo Carlos Rengifo, líder de la investigación en Trujillo.
Vasijas de matriz y conservación de 32 piezas de arcilla
En este contexto, el equipo de especialistas documentó múltiples recipientes, destacando notoriamente una botella que representa una albúfera llena de peces, aves y sapos. Por consiguiente, esta pieza vinculada a la fertilidad simbolizaba la humedad o la inminente llegada de grandes lluvias, según los investigadores del caso.
"Quien elabora esta vasija usa la técnica del molde y del modelado, lo que demuestra su gran experiencia y conocimiento en la fabricación de piezas históricas. Aunque hay un elemento central que no hemos encontrado, la vasija se encuentra en buen estado", dijo Enrique Zavaleta Paredes, arqueólogo residente.
A la par, el sitio escondía una matriz de guerrero prisionero, una herramienta que los antiguos artesanos optaron por conservar en lugar de desechar. Tras retirar este gran patrimonio cultural, las reliquias pasarán por procesos de preservación para mantener intacto su colorido, garantizando su conservación.

