09/07/2026 / Exitosa Noticias / Consejos / Actualizado al 09/07/2026
Durante años, muchas personas consideran que colocar imanes en la puerta de la refrigeradora aumenta el consumo eléctrico y, por tanto, la factura de la luz. Conoce qué dicen los expertos sobre esa postura. ¿Es verdad o mito?
Imanes en refrigeradora: ¿Suben la cuenta de luz?
Quien no tiene en casa la puerta de su refrigeradora llena de imanes, ya sea con formas de frutas o recuerdos de sus viajes. Algunos consideran que esos objetos, por el campo magnético, afecta el funcionamiento de la nevera, obligándola a consumir más energía.
Aunque se trata de una creencia muy extendida desde hace décadas, que ha pasado de generación en generación, fabricantes de electrodomésticos, especialistas en energía y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España, coinciden en que los imanes decorativos no tienen la capacidad de alterar el funcionamiento interno del aparato.
Según los expertos y especialistas de empresas como Bosch, LG y la energética Endesa, precisan que el campo magnético de esos artículos es débil y no coincide en el rendimiento ni en el consumo de luz de la nevera. En términos prácticos, tu electrodoméstico consumirá la misma energía sin importar si tienes uno o cincuenta imanes en la puerta.

¿Qué factores aumentan tu consumo de luz?
Los expertos detallan que los imanes son objetos pasivos, es decir, no generan calor, no consumen electricidad por sí mismos y no tienen la fuerza necesaria para influir en el sistema de enfriamiento de la refrigeradora.
El único riesgo real de los imanes en la nevera no está relacionado con la energía, sino con el desgaste físico. Fabricantes como Bosch advierten que colocar demasiados elementos pesados puede añadir tensión a las bisagras, dificultar el cierre o provocar arañazos en la superficie exterior.
Pese a que los imanes no afectan el consumo de luz, sí debes tener en cuenta qué factores sí inciden en el gasto eléctrico sobre el uso diario de la refri:
- Abrir la puerta de forma frecuente, lo que obliga al compresor a trabajar para restablecer la temperatura interna.
- Guardar alimentos calientes en el interior, lo que aumenta la carga térmica.
- Sobrecargar la refrigeradora y dificultar la circulación del aire frío.
- Ubicar la nevera junto a fuentes de calor, como hornos o ventanas con sol directo.
Según 'El Tiempo', los expertos precisan que esos hábitos pueden incrementar significativamente el consumo energético, a diferencia de los imanes, cuyos efectos son prácticamente nulos.
En conclusión, puedes seguir coleccionando imanes de tus viajes sin miedo a pagar de más en tu recibo de luz; la clave de la eficiencia está en el buen uso y mantenimiento de tu aparato, no en su decoración. Esos objetos no interfieren con el sistema de enfriamiento de la refrigeradora.

