14/07/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 14/07/2026
La Junta Nacional de Justicia (JNJ) cerró este martes 14 de julio el accidentado concurso público para designar al nuevo jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
En la sesión de votación, el postulante Carlos Martín Eulalio Loyola Escajadillo no logró reunir los cinco votos necesarios —equivalentes a dos tercios del Pleno— y quedó fuera de la elección. El desenlace prolonga la incertidumbre sobre la conducción del organismo electoral, clave para garantizar la transparencia de los comicios en el país.
Decisión de los magistrados
El resultado fue ajustado: Loyola obtuvo cuatro votos a favor y tres en contra. Respaldaron su candidatura la presidenta de la JNJ, María Teresa Cabrera Vega, junto a los miembros titulares Augusto Tomás Ríos, Alejandro Julio Serkovic y Manuel Ruiz Hidalgo. En contra se pronunciaron el vicepresidente Víctor Hugo Chanduví, así como los magistrados Cayo César Galindo y Jaime de la Puente.
La normativa exigía un mínimo de cinco votos favorables para la designación, lo que finalmente no se alcanzó. Con ello, el proceso vuelve a quedar sin un ganador, reflejando las tensiones internas en el Pleno y la dificultad de alcanzar consensos en un concurso que ya había sido cuestionado por la falta de postulantes y por las reconsideraciones que permitieron la reincorporación de Loyola.
Había superado la entrevista
Cabe recordar que Loyola había superado la etapa de entrevista personal con una nota aprobatoria de 81.85 puntos, tras responder a las preguntas del Pleno en una sesión pública transmitida en vivo.
En esa instancia se evaluaron su trayectoria profesional, idoneidad ética y resultados de las pruebas de confianza. La aprobación lo convirtió en el único candidato en carrera, luego de la renuncia irrevocable de Amparo Ortega Campana.
El concurso, sin embargo, estuvo marcado por episodios de incertidumbre. Inicialmente, la convocatoria fue declarada desierta tras la exclusión de Loyola por omitir procesos judiciales en su declaración jurada.
Posteriormente, un recurso de reconsideración aceptado por mayoría permitió su reincorporación, lo que generó dudas sobre la consistencia del proceso. La votación final demuestra que, pese a haber pasado las etapas previas, el consenso interno no fue suficiente para su nombramiento.

La negativa del Pleno a designar a Loyola como jefe de la ONPE abre un nuevo capítulo de incertidumbre institucional. El organismo electoral, clave para la organización de los comicios, sigue sin titular definido, mientras la JNJ deberá evaluar los pasos a seguir para garantizar la continuidad y estabilidad de la entidad.
El fuerte contraste entre la aprobación en la entrevista personal y el rechazo en la votación final evidencia la complejidad de un proceso que, lejos de cerrarse, vuelve a quedar abierto y sin solución inmediata.

