05/02/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 05/02/2026
La ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, informó que en el país existen 12,575 proyectos en continuidad que no cuentan con financiamiento asegurado para su culminación. El monto requerido para cubrirlos asciende a 21,000 millones de soles, una cifra que refleja la gran magnitud del problema.
Según informó Miralles, se trata de obras ya iniciadas, no nuevas, que recibieron partidas iniciales para comenzar su ejecución, pero quedaron truncas por falta de recursos. Los sectores más afectados son transporte, salud, saneamiento y educación, que concentran más del 60% de estas inversiones.
¿Cómo se llegó a este escenario?
La ministra explicó que en años anteriores se han aprobado leyes que permitieron el inicio de proyectos sin ni siquiera contar con el presupuesto completo. Para ello, brindó un ejemplo, donde una obra de 20 millones de soles, la cual inicia solo con un millón para arrancar contrataciones, y luego, al no contar con dinero para culminarla, llegan al MEF para solicitar los 19 millones restantes.
Este mecanismo está permitido por normas que autorizan asignar partidas mínimas para iniciar proyectos. En teoría, la idea era agilizar la inversión pública; en la práctica, generó una cartera de obras inconclusas que ahora requieren recursos adicionales para poder culminarse.
El anuncio expone un problema estructural en la gestión pública: la costumbre de lanzar proyectos como símbolo político, aun sin tener asegurado el financiamiento integral. Cada obra inconclusa representa una promesa incumplida para comunidades que esperan servicios básicos.

Improvisación y promesas incumplidas
La ministra reconoció que "nunca se debió romper la regla" de iniciar proyectos sin presupuesto asegurado, lo que constituye una admisión de responsabilidad institucional y un llamado a corregir prácticas arraigadas.
Especialistas advierten que el reto no es solo conseguir los 21 mil millones de soles, sino cambiar la cultura política que privilegia el inicio de obras sobre su culminación. De lo contrario, el país seguirá acumulando infraestructura inconclusa y ciudadanos frustrados.
El informe del MEF desnuda una cultura de improvisación en la gestión pública: se inicia una obra para mostrar resultados inmediatos, aunque no exista garantía de terminarla. El costo no es solo económico, sino también social y político.
La verdadera discusión no debe centrarse únicamente en cómo financiar los proyectos pendientes, sino en cómo evitar que el Estado siga repitiendo un patrón que erosiona la confianza ciudadana y convierte la inversión pública en un terreno de promesas incumplidas.

