26/08/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 26/08/2026
Japón volvió a sorprender al mundo con una demostración de fuerza colectiva y respeto por su patrimonio. En la prefectura de Aomori, miles de voluntarios se unieron para mover la torre principal del castillo de Hirosaki, una estructura de aproximadamente 400 toneladas, utilizando únicamente cuerdas y la técnica tradicional hikiya.
Una técnica ancestral
El evento, celebrado como una fiesta comunitaria, atrajo la atención internacional por la espectacularidad de la hazaña. El método hikiya consiste en colocar el edificio sobre raíles y rodillos, para luego desplazarlo con cuerdas tiradas por grupos de personas.
En esta ocasión, los voluntarios lograron avanzar 3,64 metros en cinco días, entre el 22 y el 26 de agosto, con la meta de completar manualmente los primeros cinco metros antes de que maquinaria especializada se encargue del resto del recorrido.
Un castillo con historia
El castillo de Hirosaki fue construido en 1611 durante el período Edo y constituye uno de los principales símbolos históricos de la región de Tsugaru. Su torre actual, de tres pisos, fue reconstruida a comienzos del siglo XIX tras ser destruida por un rayo.
En 2015, ingenieros decidieron mover el edificio completo hacia una plataforma temporal debido al deterioro de los muros de piedra, dañados por un terremoto en 1983. La intervención permitió desmontar y reconstruir las murallas, cuyos trabajos finalizaron en 2024. Desde entonces se preparaba el regreso de la torre a su posición original.

La operación no solo fue un reto de ingeniería, sino también todo un acontecimiento ciudadano. Más de 4.000 personas se inscribieron para participar, y los equipos se turnaron para tirar de las cuerdas mientras la torre avanzaba lentamente sobre los raíles. El grito de "so-re, so-re" acompañó cada esfuerzo, evocando las prácticas tradicionales de antaño.
Lo que viene
La actual intervención contempla que maquinaria pesada complete el trayecto restante desde septiembre, con el objetivo de que la torre vuelva a quedar instalada sobre su base en noviembre, antes de las intensas nevadas que caracterizan al norte de Japón.
El regreso no supondrá el final de las obras, ya que se prevén trabajos de conservación de las fachadas, el techo de cobre y nuevas medidas antisísmicas hasta aproximadamente 2033. El interior de la torre permanece cerrado al público desde noviembre de 2025.
El traslado manual del castillo de Hirosaki se ha convertido en una combinación de restauración arquitectónica y espectáculo ciudadano. La imagen de voluntarios unidos por cuerdas y tradición quedará como símbolo de cómo Japón sigue conservando memoria y puede acudir a la comunidad para preservar su patrimonio.

