26/08/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 26/08/2026
Corea del Sur acaba de vivir un verano distinto: el último en el que la sopa de carne de perro, conocida como "bosintang", pudo servirse legalmente en restaurantes durante los días de calor extremo. La práctica, vinculada a los llamados boknal —los tres días más sofocantes del verano—, se convirtió en un símbolo cultural durante generaciones, pero ahora se despide definitivamente.
Una tradición que se apaga
Durante décadas, miles de surcoreanos acudieron a locales especializados convencidos de que el estofado caliente les ayudaba a recuperar fuerzas frente al calor sofocante. Sin embargo, este agosto marcó un punto de quiebre: quienes se sentaron a la mesa sabían que a partir del siguiente año, el comercio ya será ilegal.
El cambio no ocurrió de la noche a la mañana. La transformación social fue decisiva: el crecimiento de los perros como animales de compañía, el relevo generacional y una sensibilidad creciente hacia el bienestar animal redujeron drásticamente el consumo. Una encuesta mostró que quienes habían comido perro en el último año pasaron del 27% en 2015 al 8% en 2024.

En 2024, el Parlamento coreano aprobó una ley que prohíbe criar, sacrificar, distribuir y vender perros destinados al consumo humano. La medida, impulsada por el entonces presidente Yoon Suk Yeol y su esposa, defensora del bienestar animal, estableció un periodo de transición de tres años que culminará en febrero de 2027. A partir de entonces, quienes incumplan la norma enfrentarán multas y penas de prisión.
El impacto económico fue considerable: más de 5.600 negocios se vieron afectados, y en 2025 aún existían más de 1.500 granjas registradas. El gran desafío es qué hacer con los cerca de medio millón de perros criados para un mercado que desaparece, muchos de ellos de razas grandes poco compatibles con la vida urbana.
Un cambio cultural irreversible
Hoy, los clientes que aún buscan bosintang son en su mayoría adultos mayores de 70, 80 y 90 años, mientras que para la población más joven el comer perro dejó de ser parte de la normalidad hace tiempo. El Moran Market, antiguo epicentro de la carne de perro, se ha transformado en un espacio donde predominan otros alimentos revitalizantes, como el estofado de cabra negra.
La prohibición que entrará en vigor en febrero de 2027 no solo pondrá fin a una industria, sino que consolidará un cambio cultural que ya estaba en marcha. Corea del Sur vive así su último verano con bosintang, cerrando un capítulo de su historia gastronómica y social, mientras reafirma su compromiso con el bienestar animal y con una nueva sensibilidad generacional.

