18/08/2026 / Exitosa Noticias / Amenidades / Actualizado al 18/08/2026
Para muchas personas, un abrazo representa cariño, confianza y cercanía. Sin embargo, existen a quienes no les gusta darlos ni recibirlo: descubre cuál es su significado, según los expertos en psicología.
¿Qué significa que no te gusten los abrazos?
Muchos disfrutan de dar abrazos, pero también existen quienes no experimentan el contacto físico de la misma manera. Algunos prefieren saludar con un apretón de manos, mantener cierta distancia o expresar su afecto mediante palabras y acciones.
Ese último comportamiento genera una interrogante en la ciudadanía: ¿por qué hay personas que no disfrutan los abrazos? La psicología señala que detrás de esta preferencia pueden existir diferentes factores y que no necesariamente significa falta de cariño.
Pese a que la psicóloga Mayela Pérez relaciona la incomodidad frente a los abrazos con la falta de afecto durante la infancia y que también existen otros factores como situaciones traumáticas o experiencias del pasado en la que hayamos sentido incomodidad; los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), precisan que el contacto físico agradable activa circuitos específicos del sistema nervioso encargados de procesar el llamado "tacto afectivo".
Ese tipo de estímulo fortalece los vínculos sociales y puede reducir el estrés. Sin embargo, la intensidad con la que ese contacto se percibe varía entre individuos. Eso significa que un abrazo que para una persona resulta reconfortante, para otra puede sentirse demasiado intenso, inesperado o incluso abrumador, según precisa 'El Milenio'.
No es falta de cariño, según la psicología
Los expertos en psicología también hablan de un estilo de apego evitativo y quienes lo desarrollan suelen sentirse incómodos ante la excesiva cercanía, prefiriendo la independencia y un mayor espacio personal.
Esta reacción puede variar según el contexto, la confianza que exista con la otra persona y el momento emocional. Incluso alguien que normalmente acepta los abrazos puede preferir evitarlos en determinadas circunstancias.
Además, para los expertos en psicología, respetar los límites personales es fundamental. Nadie debería sentirse obligado a abrazar a otra persona simplemente porque socialmente se considere una muestra habitual de cariño.

Establecer límites personales
La autoestima también juega un papel clave, ya que cuando una persona atraviesa momentos de baja autoestima o estados de ánimo depresivos, tiende a evitar el contacto físico como una forma de protegerse. Además, algunas personas necesitan mayor espacio personal para sentirse cómodas.
La cultura también influye en la percepción de los abrazos, puesto que en algunas sociedades, el contacto físico es una parte esencial de la interacción diaria, mientras que en otras se reserva solo para situaciones íntimas o familiares.
De esa manera, si bien abrazar es un gesto universal de afecto, no todos disfrutan hacerlo. Según la psicología su significado podría tener raíces profundas en la infancia, la cultura e incluso en la neurobiología de cada individuo.

