08/05/2026 / Exitosa Noticias / Exitosa perú / Actualizado al 08/05/2026
La provincia de Pataz volvió a ser escenario de violencia extrema. Ocho trabajadores de la bocamina "La Codiciada" fueron secuestrados por una organización criminal armada y liberados tras una arriesgada operación conjunta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
El operativo, denominado "Impacto", se desarrolló bajo fuego cruzado y dejó cuatro militares heridos, evidenciando la gravedad del problema que aún se vive en esta zona minera del país.
El secuestro y la intervención
El 7 de mayo, a las 2:00 a. m., los delincuentes capturaron a los trabajadores dentro de la bocamina. La respuesta del Estado fue inmediata: el Comando Operacional del Norte activó el Comando Unificado Pataz (CUPAZ) para ejecutar la operación de rescate.
Al ingresar al área, las fuerzas del orden fueron recibidas con disparos, generándose un enfrentamiento que puso en riesgo la vida de los rehenes y de los efectivos.
El enfrentamiento y los heridos
Cuatro militares resultaron heridos por proyectiles en las extremidades inferiores. Fueron evacuados oportunamente y se encuentran estables en el Hospital Central de la Fuerza Aérea del Perú.
El jefe del Comando Conjunto, general César Briceño Valdivia, destacó el sacrificio y coraje de los efectivos, subrayando que enfrentan "estructuras criminales que pretenden imponer miedo donde el Estado está recuperando autoridad".
Los delincuentes intentaron obstaculizar la intervención quemando llantas y generando gases tóxicos con ventilación forzada. Pese a ello, los militares lograron mantener la maniobra táctica y rescatar progresivamente a los rehenes.
Dos trabajadores fueron liberados al mediodía y los restantes cuatro alrededor de las 16:00 horas, completando la operación con éxito. Todos recibieron atención médica y se encuentran fuera de peligro.
Problema persistente en Pataz
Aunque la operación "Impacto" reafirma la capacidad del Estado para recuperar control territorial, el caso refleja la persistente amenaza criminal en Pataz, donde organizaciones armadas vinculadas a la minería ilegal continúan operando.
La violencia contra trabajadores y el uso de tácticas de terror muestran que la provincia sigue siendo un foco de inseguridad que requiere presencia sostenida de las fuerzas del orden.
El rescate en Pataz es un triunfo táctico, pero también una alerta sobre la magnitud del problema. La operación dejó heridos, expuso la brutalidad de las organizaciones criminales y recordó que la provincia liberteña sigue siendo un territorio en disputa. La intervención militar y policial logró salvar vidas, pero la batalla por devolver la paz y seguridad a Pataz está lejos de terminar.

