18/09/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 18/09/2026
La profunda crisis migratoria que atraviesa la ciudad autónoma de Ceuta desde finales de julio de 2026 alcanzó un nuevo punto de quiebre este viernes 18 de septiembre.
Durante la madrugada, las autoridades españolas desplegaron un enorme operativo logístico para trasladar a miles de migrantes que pernoctaban en precarias condiciones en las playas de El Trampolín y Benítez hacia un nuevo centro de acogida temporal instalado en el muelle de Poniente.
Sin embargo, el dispositivo estuvo marcado por un severo descontrol, dramáticas escenas de tensión y enfrentamientos en las vías de acceso.
Desborde, estampidas y disparos preventivos
El proceso de evacuación comenzó alrededor de las 4:30 de la mañana, movilizando a una multitud extenuada a través de un recorrido de aproximadamente dos kilómetros hacia las instalaciones portuarias. Los episodios de mayor tensión se desencadenaron cuando los agentes policiales intentaron dividir a las personas en grupos de cien para permitir un ingreso escalonado y realizar las identificaciones correspondientes.
Ante el evidente temor de quedarse sin un espacio seguro en el nuevo recinto, cientos de migrantes rompieron filas y comenzaron a correr precipitadamente hacia el puerto. Esta situación provocó fuertes empujones, peligrosas avalanchas y un nivel de desorden que superó el cerco inicial de las fuerzas de seguridad.
Para dispersar a la multitud, evitar personas aplastadas y restaurar la calma, los efectivos policiales se vieron en la absoluta necesidad de realizar repetidos disparos al aire.
Déficit de plazas y el retorno a la arena
El detonante principal de esta alteración pública fue la marcada insuficiencia del refugio. El campamento habilitado cuenta con un aforo máximo para 1,700 ocupantes, una cifra muy menor frente a la masiva cantidad de individuos que aguardaban su turno de reubicación. Como resultado, las limitadas vacantes se agotaron rápidamente en las primeras horas del día.
A causa de este colapso estructural, más de 2,000 migrantes que habían marchado con la ilusión de acceder a servicios básicos y alimentación quedaron completamente excluidos. Visiblemente frustrados, tuvieron que caminar de vuelta a los asentamientos improvisados en las playas y continuar durmiendo a la intemperie.
Tensiones judiciales y el choque político
El accidentado movimiento se ejecutó poco después de que un tribunal desbloqueara una medida cautelar impulsada por un sindicato policial que buscaba frenar el uso de las carpas. El caos resultante reavivó la disputa política en España.
Desde la oposición, el Partido Popular denunció un manejo desastroso y exigió la dimisión del presidente Pedro Sánchez, mientras el Gobierno intenta acelerar los trámites para definir quiénes recibirán asilo y quiénes serán devueltos a territorio marroquí.

