30/08/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 30/08/2026
Chipre vivió el peor desastre marítimo de su historia reciente eeste domingo, cuando un ferry de alta velocidad Filojet naufragó frente a la costa norte de Kyrenia. El accidente dejó al menos ocho muertos y diecisiete desaparecidos, mientras que más de 230 pasajeros lograron sobrevivir gracias a un operativo de rescate que involucró a la Guardia Costera, helicópteros y buzos especializados.
El naufragio y las circunstancias
El Filojet, de 40,5 metros de eslora y operado por la empresa turca Filo Denizcilik, había partido rumbo al puerto de Taşucu, en Mersin (Turquía), con 259 pasajeros y ocho tripulantes. A las pocas millas de la costa, la embarcación comenzó a hacer agua en la proa y emitió un mayday a las 12:10 hora local. Minutos después, el catamarán volcó y se hundió a más de 500 metros de profundidad.
Supervivientes relataron que el barco se movía violentamente antes de que la proa cediera y entrara agua a raudales. Algunos incluso mencionaron haber escuchado una explosión en la parte delantera. La rapidez del hundimiento obligó a los pasajeros a lanzarse al mar en medio del caos.
Víctimas y rescate
Las autoridades confirmaron 8 fallecidos y mantienen la búsqueda de 17 desaparecidos. Más de 230 personas fueron rescatadas con vida, algunas con heridas graves. El operativo incluyó lanchas rápidas, helicópteros y refuerzos de las Fuerzas Armadas turcas. Turquía envió un buque especializado capaz de rastrear a profundidades de hasta 1.000 metros para localizar restos y posibles cuerpos.
El primer ministro Ünal Üstel calificó el hecho como "el mayor desastre marítimo que Chipre haya sufrido jamás", subrayando la magnitud de la tragedia y la necesidad de esclarecer responsabilidades.
Investigación en curso
La policía turcochipriota detuvo al capitán y a los siete tripulantes del ferry para determinar si hubo negligencia en la decisión de zarpar pese a las condiciones meteorológicas adversas. El hecho de que la nave se hundiera tan cerca de la costa y con un hundimiento tan rápido ha levantado dudas sobre su estado técnico y las medidas de seguridad aplicadas.
La investigación busca establecer si hubo fallas estructurales, exceso de confianza en la velocidad del catamarán o presión comercial para mantener la ruta activa pese al mal tiempo.
El naufragio expone la vulnerabilidad de las rutas marítimas entre Chipre y Turquía, donde ferris de alta velocidad operan con frecuencia bajo condiciones cambiantes. La detención de la tripulación refleja la gravedad con que las autoridades investigan posibles negligencias, mientras la búsqueda de los desaparecidos continúa en aguas profundas del Mediterráneo.
La tragedia deja en evidencia la necesidad de reforzar controles de seguridad y protocolos de navegación para evitar que un viaje rutinario se convierta en una catástrofe nacional.

