15/07/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 15/07/2026
La ola de calor que atraviesa Europa occidental continúa dejando un saldo trágico. En Países Bajos, las autoridades sanitarias confirmaron más de 900 muertes adicionales entre finales de junio y principios de julio, un exceso de mortalidad que se atribuye en gran medida a las temperaturas extremas que superaron los 40 ºC en algunas zonas del sur y este del país.
El caso neerlandés
El Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM) reportó 911 muertes más de las habituales para el periodo comprendido entre el 22 de junio y el 5 de julio.
Aunque no se ha establecido una causa única, el organismo señaló que es "muy probable" que el calor haya desempeñado un papel determinante. Los mayores de 80 años fueron los más afectados, especialmente en las regiones donde los termómetros marcaron cifras inéditas.

Impacto en otros países
La situación no es exclusiva de Países Bajos. En Francia, se han contabilizado unas 1.000 muertes adicionales desde el inicio de la ola de calor, mientras que en Inglaterra y Gales los expertos estiman que hasta 2.700 personas pudieron haber fallecido por problemas vinculados a las altas temperaturas registradas en mayo y junio.
El análisis realizado por el Imperial College de Londres, la Oficina de Meteorología y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical concluyó que las olas de calor de este año habrían sido "virtualmente imposibles" sin el cambio climático, subrayando la relación directa entre el calentamiento global y el aumento de la mortalidad.
Medidas de adaptación
En ciudades como París, las autoridades han recurrido a medidas inéditas para enfrentar el calor. La apertura de tramos controlados del Río Sena como espacios públicos de baño se convirtió en un símbolo de adaptación urbana, ofreciendo alivio inmediato a los ciudadanos en jornadas de temperaturas extremas.
Sin embargo, expertos advierten que estas soluciones son temporales y que el verdadero desafío es garantizar políticas sostenidas de conservación y gestión frente al cambio climático.
La ola de calor en Europa deja en evidencia la vulnerabilidad de las poblaciones más frágiles y la urgencia de medidas estructurales. Países Bajos, Francia y Reino Unido muestran cifras alarmantes de exceso de mortalidad, mientras los científicos insisten en que el fenómeno está directamente ligado al calentamiento global.
La crisis climática no solo se refleja en récords de temperatura, sino en vidas perdidas, y obliga a repensar cómo las ciudades y los sistemas de salud pueden adaptarse a un escenario que ya es una realidad.