19/08/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 19/08/2026
Ocho de cada diez peruanos jóvenes conectados muestran capacidades para aprender, proponer mejoras y desarrollar nuevas ideas, pero existe una importante brecha al momento de llevarlas a la práctica.
Un estudio nacional revela que el principal desafío ya no estaría en generar propuestas, sino en contar con las condiciones, espacios de colaboración y oportunidades necesarias para transformarlas en soluciones concretas.
Del aprendizaje a la acción
El Perú cuenta con una ciudadanía con una marcada disposición hacia el aprendizaje y el cambio. La Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) presentó el Índice de Innovación Ciudadana (IIC), desarrollado junto con Ipsos Perú.
Este estudio realizado a mil personas de entre 18 y 45 años de la población urbana conectada encontró que el 88% considera importante aprender cosas nuevas para su desarrollo personal, mientras que el 79% cree que puede mejorar aspectos de su trabajo o de su comunidad. Además, el 80% afirma haber aprendido algo nuevo por iniciativa propia durante el último año.
Estos resultados muestran que la capacidad para generar nuevas ideas no sería el principal problema. De hecho, casi ocho de cada diez personas que adquirieron nuevos conocimientos lograron aplicarlos en algún aspecto de su vida personal o laboral. Sin embargo, cuando se trata de implementar una idea de mejora de manera frecuente, la cifra se reduce considerablemente.
La diferencia entre tener una idea y conseguir ejecutarla puede estar relacionada con la falta de oportunidades para experimentar, desarrollar proyectos o encontrar espacios donde una propuesta pueda crecer. Así, el reto para el país no estaría únicamente en estimular la creatividad, sino también en facilitar que las personas puedan probar sus soluciones y convertirlas en acciones con resultados concretos.

La innovación también depende de trabajar en equipo
Otro de los hallazgos apunta a una segunda brecha: la colaboración. Aunque existe una alta disposición para compartir conocimientos y plantear mejoras, muchas iniciativas todavía se desarrollan de manera individual.
El 76% de los encuestados afirma compartir con otras personas lo que aprende, mientras que el 70% propone mejoras en su trabajo o comunidad. Sin embargo, solo el 56% participa en proyectos colaborativos. La diferencia evidencia que compartir una idea no necesariamente significa trabajar junto con otras personas para desarrollarla.
El panorama también se refleja en el ámbito comunitario. Uno de cada tres peruanos, equivalente al 33%, asegura tener ideas que todavía no ha podido implementar. Esto representa una oportunidad para fortalecer redes de colaboración capaces de conectar a personas con conocimientos, recursos y experiencias diferentes.
Estos resultados sugieren que la innovación no necesariamente es una característica con la que una persona nace, sino una capacidad que puede fortalecerse cuando existen oportunidades de formación, experimentación y trabajo conjunto.
El panorama deja una idea central: el Perú no tendría un problema de falta de creatividad, sino una dificultad para transformar ese potencial en resultados. La distancia entre imaginar una solución y ejecutarla continúa siendo considerable, especialmente cuando las iniciativas requieren recursos, acompañamiento o colaboración.

