13/05/2026 / Exitosa Noticias / Deportes / Actualizado al 13/05/2026
El fútbol hondureño vivió una de sus noches más dolorosas. En el estadio Juan Ramón Brevé Vargas, durante el duelo entre Motagua y Olancho FC, el brasileño Romario Da Silva sufrió una lesión que heló la sangre de jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
Lo que parecía una disputa normal por el balón terminó en una escena escalofriante: su tobillo izquierdo quedó completamente desplazado, obligando a detener el partido y a trasladarlo de inmediato a un centro asistencial.
Una fractura de terror
Corría el minuto 55 cuando Da Silva forcejeaba con Marlon Ramírez por la posesión. En la caída, el tobillo del atacante se dobló de manera antinatural. Las imágenes fueron tan impactantes que varios compañeros y rivales no pudieron contener las lágrimas.
El cuerpo médico del Motagua reaccionó rápido: inmovilizó la pierna y lo trasladó primero a Juticalpa y luego a Tegucigalpa, donde especialistas confirmaron la luxofractura del peroné izquierdo y evaluaron daños en ligamentos.
El parte médico oficial
El Motagua emitió un comunicado del parte médico, en el que confirmó la luxofractura en el tobillo izquierdo del jugador. Asimismo, el club señaló que este miércoles se realizó una limpieza quirúrgica y el viernes se programó otra, para decidir si el domingo 17 de mayo se procede a la cirugía definitiva que se sume a la hecha ya cerrar la herida expuesta.
El objetivo es reparar la cápsula, el ligamento deltoideo y fijar el peroné con placas y tornillos. El documento agradece las muestras de apoyo y reafirma el compromiso del club con la salud de sus futbolistas.
El presidente Pedro Atala y el director deportivo Emilio Izaguirre acudieron personalmente a acompañar al jugador. El entrenador Javier López expresó: "Es una tristeza, una lesión gravísima. Seguro que por él el equipo va a pelear mucho más". En redes sociales, el mensaje fue unánime: "La familia azul está contigo y te acompaña, querido Romario".
Los médicos estiman entre seis y ocho meses de recuperación, dependiendo de la evolución tras la cirugía y la confirmación de posibles daños adicionales . A sus 36 años, Da Silva enfrenta un momento crítico en su carrera, pues la lesión llega en el tramo final de su trayectoria profesional.
La fractura de Romario Da Silva no solo conmocionó al Motagua, sino a todo el fútbol hondureño y gran parte del continente. La imagen de sus compañeros llorando y el silencio en las tribunas reflejaron la magnitud del golpe.
Ahora, el club y la afición se aferran a la esperanza de su recuperación, mientras el equipo continúa en la lucha por el título. La imagen que dejó esa noche quedará marcada como una de las más trágicas en la historia reciente del balompié centroamericano: un partido que terminó con victoria 2-0, pero con una herida que tardará meses en cicatrizar.

