01/06/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 01/06/2026
La primera vuelta presidencial en Colombia sigue generando tensiones políticas. Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, tuvo que admitir este lunes que no encontró pruebas de irregularidades en el preconteo de votos, pese a que en un primer momento había respaldado las críticas del presidente Gustavo Petro.
El giro en su discurso refleja el revés que atraviesa el oficialismo, que esperaba imponerse en la primera ronda y ahora se ve obligado a disputar una segunda vuelta en desventaja frente al outsider derechista Abelardo de la Espriella.
De la duda a la retractación
La noche del domingo, tras conocerse los resultados preliminares, Cepeda se sumó a Petro en cuestionar el conteo. El mandatario había publicado un mensaje en redes sociales asegurando que "como presidente no aceptaba los resultados del preconteo" y denunciando la existencia de "800.000 personas adicionales" en el censo electoral, sin presentar pruebas.
Cepeda, en esa misma línea, sostuvo que esperaría el escrutinio oficial antes de pronunciarse. Incluso llegó a afirmar que había "10 millones de votos mal contados", palabras que alimentaron la incertidumbre.
Sin embargo, un día después, el candidato debió reconocer que tras las verificaciones realizadas por su equipo "no han encontrado evidencia, indicios de irregularidades protuberantes". Con ello, se retractó de sus acusaciones iniciales y admitió que no puede probar irregularidades en el proceso.
El revés para el oficialismo
El cambio de postura de Cepeda se suma al golpe político que ya significó para Petro y su movimiento quedar en segundo lugar. El oficialismo había anticipado que lograría la victoria en primera vuelta, pero los resultados muestran un escenario distinto: Abelardo de la Espriella obtuvo más de 10,6 millones de votos (44,8 %), mientras que Cepeda alcanzó 9,8 millones (41,3 %).
La diferencia, aunque ajustada, coloca al outsider en ventaja y obliga al Pacto Histórico a replantear su estrategia de cara al balotaje del próximo 21 de junio.
La retractación de Cepeda no solo expone la fragilidad del discurso oficialista, sino que también alimenta las críticas de sus adversarios, quienes lo acusan de improvisación y falta de coherencia. La campaña se ha tornado más agresiva, con De la Espriella aceptando debatir con Cepeda solo si este reconoce los resultados.
El contraste entre la expectativa inicial de triunfo y la necesidad de justificar ahora un segundo lugar refleja el desgaste del oficialismo y la dificultad de sostener un relato de continuidad en medio de la polarización.
El episodio revela la tensión interna del Pacto Histórico y la pérdida de confianza en un triunfo asegurado. Con De la Espriella liderando y la segunda vuelta en el horizonte, el oficialismo enfrenta un desafío mayor: recuperar credibilidad y convencer a un electorado que ya le dio la espalda en la primera ronda.

