03/09/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 03/09/2026
La crisis migratoria que estalló en la ciudad española de Ceuta a finales de julio, con la llegada de más de 70.000 migrantes desde Marruecos, ha desencadenado una ola de protestas en distintas regiones del país europeo.
El epicentro fue Madrid, donde se congregaron al menos 50.000 personas, aunque los organizadores elevaron la cifra hasta 150.000. La capital se convirtió en escenario de marchas multitudinarias cerca del Parlamento, con pancartas que exigían la dimisión del presidente Pedro Sánchez y enfrentamientos con grupos de extrema derecha.
Regiones españolas se suman a Ceuta
En Málaga y Sevilla, las movilizaciones reunieron a unas 40.000 personas en cada ciudad, mientras que en Córdoba, Granada y Almería se registraron más de 10.000 manifestantes. En Ceuta, la protesta coincidió con el Día de la Ciudad y sustituyó las celebraciones habituales, reflejando el malestar social por la presión migratoria y la percepción de abandono por parte del Gobierno central.
El detonante fue el informe policial que señaló "total permisividad" de las fuerzas marroquíes en el cruce masivo hacia Ceuta, lo que alimentó las críticas contra Sánchez por no haber actuado con anticipación. Aunque el Ejecutivo aprobó un paquete de 309 millones de euros para atender la emergencia, la oposición lo considera insuficiente y tardío.
Denuncian "invasión" migratoria
Las reacciones políticas fueron inmediatas. El Partido Popular (PP) acusó al presidente de "mentir" y de ocultar información sobre la crisis, calificando la entrada masiva como una "invasión".
Vox denunció que Marruecos utiliza la migración como "arma de guerra híbrida" y reclamó una postura más firme. En contraste, Podemos señaló que las marchas fomentan racismo y exigió trasladar migrantes a la península para aliviar la presión en Ceuta. Los socios de coalición, como Sumar, IU y ERC, también criticaron la gestión, reclamando mayor contundencia frente a Marruecos y la Unión Europea.
La situación humanitaria en Ceuta sigue siendo crítica: unos 5.000 migrantes permanecen en campamentos improvisados, incluidos 1.200 menores no acompañados, mientras que más de 48.000 fueron devueltos a Marruecos en los días posteriores. Entre 90 y 100 personas murieron intentando cruzar, principalmente al nadar alrededor de la valla fronteriza.
Las marchas reflejan un malestar social creciente y una fractura política que se profundiza. Mientras la oposición aprovecha para presionar al Gobierno, la izquierda se divide entre apoyar las protestas o denunciar su trasfondo xenófobo. En paralelo, las tensiones diplomáticas con Marruecos aumentan, y la crisis migratoria se consolida como uno de los mayores desafíos del Ejecutivo de Sánchez.

