14/05/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 14/05/2026
El Callao volvió a ser escenario de un violento ataque armado. Ocho delincuentes encapuchados interceptaron una camioneta blanca y desataron una ráfaga de disparos en plena vía pública, antes de huir hacia la zona del aeropuerto. El hecho ocurrió alrededor de las 4:40 p. m. en la avenida Conde de Lemos, sin presencia policial en el lugar.
La emboscada
Según las imágenes de seguridad, los hampones esperaron a su víctima en tres vehículos distintos. Uno cerró el paso por delante, otro bloqueó la parte trasera y un tercero, estacionado a la derecha, completó el cerco cuando el objetivo cruzaba un rompemuelles. De esa manera, la camioneta quedó atrapada en un espacio reducido de dos carriles, sin posibilidad de escape.
En ese momento, los atacantes abrieron fuego al menos seis veces contra el vehículo. Uno de ellos incluso logró abrir la puerta del conductor, pero tras un movimiento brusco que parecía un intento de esquivar, los delincuentes se dispersaron y corrieron hacia los autos de apoyo, mientras otros escapaban a pie.
Las imágenes muestran que tras ello, el conductor logró arrancar a toda velocidad, lo que confirmaría que sobrevivió al ataque. Hasta el cierre de este informe se desconoce si viajaba acompañado y si estaba armado, aunque la reacción de los atacantes sugiere que pudo haber intentado defenderse.
La naturaleza del atentado, la cantidad de delincuentes y la planificación del cerco hacen pensar en un ajuste de cuentas o en un ataque dirigido contra una persona de relevancia.
Investigaciones policiales
La Policía llegó al lugar tras el aviso de los vecinos y halló seis casquillos de bala en el pavimento. Pese a la violencia del ataque, no se reportaron heridos ni daños personales en la zona. El área fue aislada para las investigaciones, mientras se intenta identificar a los responsables y determinar el móvil del atentado.
El ataque en la avenida Conde de Lemos refleja la persistencia de la violencia armada en el Callao, incluso en zonas residenciales, a plena luz del día y sin importar que incluso transitaban menores de edad. La ausencia de patrullaje en el momento del atentado y la capacidad de los delincuentes para organizar un cerco con tres vehículos muestran el nivel de planificación de estas bandas.
Más allá de la espectacularidad del hecho, lo preocupante es que este tipo de emboscadas se repiten en un distrito que sigue siendo considerado el centro neurálgico de la delincuencia en el país. La investigación policial será clave para determinar si se trató de un ajuste de cuentas, pero lo cierto es que la inseguridad vuelve a golpear con fuerza en el primer puerto.

