31/12/2025 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 31/12/2025
El Gobierno aprobó este miércoles 31 de diciembre una modificación al reglamento que regula el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional del Perú (PNP).
El cambio más importante es que, en casos de flagrancia donde un presunto infractor de la ley atente o presuma atentar contra la vida de una o más personas en grave riesgo, el policía podrá abatir al agresor al considerarlo un peligro real e inminente para la integridad de los involucrados en la escena.
Con esta modificación, la acción será considerada como defensa propia, siempre que se cumpla con los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad dispuestos en la norma.
En palabras sencillas, si un delincuente dispara o amenaza con un arma de fuego, ya sea que esta sea falsa o esté inoperativa, el efectivo podrá responder con fuerza letal para protegerse a él y terceros sin que ello represente algún abuso en el uso de la fuerza.

Principios básicos
La norma recuerda que el uso de la fuerza debe estar sujeto a la ley y que no se trata de una autorización indiscriminada. El policía debe evaluar la situación y actuar solo cuando otras medidas menos extremas no sean suficientes. Por lo mismo, se distinguen dos tipos de resistencia:
- Pasiva, cuando la persona no coopera pero no agrede.
- Activa, cuando hay agresión física, uso de armas no letales o armas de fuego.
Es en este último escenario, donde puede existir un nivel de resistencia letal, es donde se habilita el uso de la fuerza letal por parte del policía como un acto de defensa propia de acuerdo a la ley.
Un ejemplo que ayuda a ilustrar mejor estos principios es imaginar que un delincuente intenta asaltar con un arma de fuego y dispara contra un policía. Bajo la nueva disposición, el agente puede abatirlo en el acto, y esa acción será considerada legítima defensa. Lo mismo ocurre si el agresor amenaza a ciudadanos con un arma que represente un riesgo evidente.

El Ejecutivo sostiene que la actualización busca fortalecer la institucionalidad policial y garantizar que los agentes actúen dentro de un marco normativo claro. La modificación responde también a la necesidad de enfrentar la creciente inseguridad ciudadana, donde los policías muchas veces se ven superados por delincuentes armados.
La nueva norma marca un cambio importante: ahora, en casos de flagrancia, el policía no solo puede detener al delincuente, sino también abatirlo si su vida o la de otros está en riesgo inmediato. La medida busca dar respaldo legal a los efectivos en situaciones extremas, aunque siempre bajo la premisa de que la fuerza debe ser proporcional y excepcional.

