11/08/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 11/08/2026
China sufrió un revés en su programa espacial luego de que un cohete Long March 7A explotara a los pocos segundos de haber despegado desde el centro espacial de Wenchang, en la isla de Hainan.
El vehículo espacial, que transportaba un satélite de comunicaciones, se desintegró en el aire tras 85 segundos de vuelo, provocando una gran bola de fuego visible desde kilómetros de distancia. El incidente rompe una racha de seis años sin fallos en este modelo de lanzador, considerado uno de los más confiables de la serie Long March.
El lanzamiento y la falla
El despegue se produjo en la noche de este 10 de agosto, con un Long March 7A que debía colocar en órbita un satélite de uso civil y militar. Sin embargo, a poco más de un minuto de vuelo, el cohete presentó una falla crítica que derivó en su explosión. Las imágenes difundidas muestran cómo la columna de fuego se expandió rápidamente en el cielo, confirmando la pérdida total de la misión.
Antecedentes del Long March 7A
El Long March 7A es un cohete de dos etapas con capacidad para transportar cargas de hasta 7 toneladas a órbitas bajas y más de 5 toneladas a órbitas de transferencia geoestacionaria. Desde su introducción en 2017, había completado con éxito seis lanzamientos consecutivos, consolidándose como una pieza clave en la estrategia espacial china.
La explosión de esta semana representa el primer fallo desde 2020, lo que genera preocupación sobre la fiabilidad del modelo y la necesidad de revisar sus sistemas de propulsión y control.

Impacto en el programa espacial
El incidente supone un golpe para las ambiciones espaciales de China, que en los últimos años ha buscado posicionarse como potencia en el sector con proyectos como la estación espacial Tiangong y misiones de exploración lunar. La pérdida del satélite afecta tanto a la planificación de comunicaciones como a la imagen internacional del programa, que había destacado por su regularidad y éxito en lanzamientos.
La explosión del Long March 7A evidencia los riesgos inherentes a la carrera espacial, incluso para programas con historial sólido. El hecho de que el fallo ocurriera tras seis años de operaciones exitosas subraya la fragilidad de cada misión y la necesidad de reforzar protocolos de seguridad.
Para China, el desafío será recuperar la confianza en este modelo de cohete y garantizar que futuros lanzamientos no repitan el mismo desenlace. El episodio, además, recuerda que cada avance tecnológico en el espacio está acompañado de incertidumbre y que los tropiezos pueden tener repercusiones tanto técnicas como políticas.

