04/06/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 04/06/2026
Cada consulta en un chatbot de inteligencia artificial, ya sea ChatGPT o Gemini, tiene un costo ambiental invisible que se traduce en consumo de agua y electricidad, insumos necesarios para mantener refrigerados y en funcionamiento todos los centros de datos en donde se almacena y procesa la información. ¿Pero cuál será el costo a futuro?
Un estudio reciente estima que, para 2030, los centros de datos que alimentan la IA consumirán tanta agua como las necesidades básicas de África subsahariana (1.300 millones de personas). Además, podrían consumir 945 teravatios-hora de electricidad en ese mismo periodo, equivalente al doble que usó Francia en 2025.
Estudio advierte costo ambiental de la IA
El informe en cuestión ha sido publicado el pasado miércoles 3 de junio denominado 'Costo ambiental del uso de energía de la IA: huella de carbono, agua y suelo', elaborado por investigadores del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH).
Hasta ahora, el debate sobre el costo ambiental de la IA se ha concentrado en lo que cuesta el entrenamiento de los grandes modelos. No obstante, dicha aproximación está desactualizada, señala el estudio, puesto que las consultas de los usuarios representa entre el 80% y 90% del consumo total de energía.
En este contexto, el tipo de tarea marca una diferencia enorme. Una conversación típica con un chatbot, por ejemplo, consume 200 veces más energía que una simple clasificación de texto, mientras que generar una sola imagen consume 1.450 veces más.
Llaman a uso responsable de la inteligencia artificial
El informe advierte sobre la paradoja de Jevons: cuando los modelos se vuelven más eficientes, se abaratan, lo que dispara su uso masivo y anula las ganancias energéticas.
A esto se suman tensiones locales graves —en Irlanda, los centros de datos ya representan el 21 % del consumo eléctrico medido en 2023— y una concentración geográfica extrema: el 90 % de la capacidad de cómputo de IA se concentra en apenas dos países, mientras más de 150 naciones carecen de acceso soberano a esta tecnología.
El director del UNU-INWEH, profesor Kaveh Madani, subrayó que el informe no es un alegato contra la IA, sino "un llamamiento a usarla de forma responsable y a abordar sus impactos no deseados de manera proactiva, para hacerla sostenible y equitativa".
En síntesis, se estima que, para 2030, la inteligencia artificial consumirá tanta agua como África subsahariana y el doble de la electricidad empleada por Francia.

