04/05/2026 / Exitosa Noticias / Política / Actualizado al 04/05/2026
En plena campaña hacia la segunda vuelta, Roberto Sánchez busca marcar distancia de Antauro Humala, asegurando que muchas de sus declaraciones deben ser tomadas a título personal y que no representan la línea política de Juntos por el Perú.
Sin embargo, videos difundidos en enero de 2025 lo muestran participando en la conmemoración del Andahuaylazo, el levantamiento armado de 2005 que dejó seis muertos, donde Sánchez reivindicaba la acción como un hecho político y no militar.
"Una acción política"
Durante el evento por los 20 años del Andahuaylazo, Sánchez —entonces congresista de la Bancada Socialista— aseguró que el levantamiento se trataba de una "acción política" y llamó a construir un proyecto de largo plazo en conjunto con Antauro.
"Construyamos ese poder popular, porque esto no se va a resolver en estas elecciones nada más. Necesitamos un proyecto político de aquí a 30 años".
Estas palabras evidencian una coincidencia ideológica con el etnocacerismo, que en ese momento buscaba reposicionarse tras la liberación de Antauro Humala en 2022.
La contradicción actual
Hoy, en 2026, Sánchez intenta desvincularse de Humala, con su partido afirmando que no tiene un rol significativo en JPP y que sus propuestas radicales no forman parte de su programa.
Sin embargo, la memoria reciente de su participación en el homenaje al Andahuaylazo complica su narrativa. La ciudadanía percibe un contraste entre el Sánchez que celebraba la "gesta patriótica" y el candidato que ahora busca mostrarse moderado.
"Es una persona muy falsa"
El congresista de Perú Libre, Américo Gonza, ha reforzado esta percepción días atrás en diálogo con Exitosa al señalar que Sánchez resulta ser un político "muy falso". Para Gonza, el viraje del candidato refleja oportunismo electoral y falta de convicciones firmes.
Recordó que Sánchez moderó su discurso, negó ser socialista y se distanció de Antauro Humala, pese a que un año antes lo respaldaba públicamente. Esta crítica se suma a la evidencia de los videos y coloca a Sánchez en el centro de cuestionamientos sobre su coherencia política.
Este panorama de incertidumbre puede resumirse en un uso táctico del etnocacerismo con un acercamiento a Humala para captar voto antisistema, un viraje electoral para ampliar su base hacia sectores moderados, derivando en un riesgo de credibilidad dadas las pruebas de una cercanía que hoy niega, lo que puede ser interpretado como cálculo político.
La figura de Roberto Sánchez se enfrenta a un dilema: mientras intenta proyectar moderación para ganar la segunda vuelta, su pasado reciente lo vincula directamente con Antauro Humala y con la reivindicación del Andahuaylazo. La contradicción entre el discurso de 2025 y el de 2026 abre un flanco que sus adversarios no dudarán en aprovechar.
La acusación de Gonza, además, refuerza la idea de que su estrategia electoral carece de coherencia, dejando al descubierto las tensiones internas de la izquierda peruana.

