28/05/2026 / Exitosa Noticias / Exitosa perú / Actualizado al 28/05/2026
La inseguridad en Ica alcanzó un nuevo nivel de gravedad: dos delincuentes armados asaltaron a policías motorizados en plena vía pública y les robaron sus armas de reglamento.
El episodio, registrado por cámaras de seguridad en el distrito de La Tinguiña, refleja un escenario en el que ni la propia autoridad logra defenderse, y donde los criminales actúan sin temor alguno frente a la institución policial.
Les quitan todo y armas
Los hechos ocurrieron durante una intervención de rutina. Los policías solicitaron documentos a dos hombres en motocicleta lineal. Mientras uno de los agentes dialogaba con un sospechoso, el otro comenzó a actuar de manera extraña y se dirigió hacia su mochila.
Segundos después, se inició un forcejeo. Uno de los delincuentes sacó dos mini uzis y apuntó directamente contra los efectivos, amenazándolos de muerte. El segundo atacante redujo físicamente al otro policía en plena calle.
La vulnerabilidad expuesta
Los agentes no pudieron reaccionar ante la superioridad armada de los delincuentes y fueron despojados de sus armas de reglamento. Los atacantes escaparon rápidamente, dejando en evidencia que la Policía no solo enfrenta dificultades para proteger a la ciudadanía, sino que ahora se ve incapaz de defenderse de manera efectiva frente a la delincuencia.
El comando de la Región Policial Ica dispuso un operativo conjunto en distintos puntos de la ciudad para ubicar a los responsables. Fuentes policiales citadas por el portal La Lupa calificaron el hecho como una grave afrenta contra la institución, subrayando la humillación que supone que delincuentes reduzcan a efectivos en plena vía pública.
Las cámaras de seguridad permitieron visualizar parcialmente los rostros de los atacantes, uno de ellos peruano y el otro extranjero, según las primeras versiones.
Un síntoma de la crisis
El asalto refleja el deterioro de la seguridad en Ica y en el país. La delincuencia organizada ya no muestra temor a la autoridad, y la población percibe que los criminales actúan con ventaja frente a una Policía debilitada. Este episodio se suma a otros hechos violentos recientes en la región, como balaceras y asesinatos, que refuerzan la sensación de que la inseguridad se ha normalizado.
El ataque en La Tinguiña no es solo un asalto más: es un golpe simbólico a la autoridad policial. Que delincuentes armados reduzcan a efectivos y les arrebaten sus armas evidencia que la inseguridad ha escalado a niveles alarmantes.
La ciudadanía exige respuestas contundentes, porque si la propia Policía no logra defenderse, queda la incertidumbre sobre qué puede esperar entonces la población frente a la violencia que se expande sin freno.

