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Alerta en el Perú

Crecer bien ya no es solo cuestión de talla y peso: el cambio que redefine la salud infantil

La clave para garantizar una infancia saludable y un mejor futuro. Especialistas advierten que en el Perú el crecimiento infantil ya no debe medirse solo por talla y peso, sino por el desarrollo integral del niño.

Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G).
Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G). (Difusión)

25/04/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 26/04/2026

En Perú, el crecimiento infantil dejó de ser solo una cifra para convertirse en una señal de alerta. No porque falten datos, sino porque los que tenemos dicen lo mismo desde hace años: hay niños creciendo sin las condiciones mínimas para desarrollarse bien.

Más de 10 millones de personas viven en pobreza monetaria y, en ese contexto, alimentarse bien no siempre es posible. Las consecuencias aparecen de forma temprana: 43% de los niños entre 3 y 5 meses tiene anemia y cerca del 12% de menores de cinco años presenta desnutrición crónica.

Pero ese no es el único problema. El sobrepeso infantil —antes más concentrado en las ciudades— se ha ido extendiendo y ya también se observa en zonas rurales. El resultado es un país donde conviven dos extremos —a veces en una misma familia—: niños que no crecen lo suficiente y otros que lo hacen de forma desbalanceada.

Es la llamada doble carga de la malnutrición, un fenómeno reconocido a nivel global donde conviven la desnutrición y el sobrepeso. Y frente a eso, surge una pregunta incómoda: ¿realmente sabemos qué significa crecer bien?

Más allá del peso: lo que no dicen las cifras

Durante décadas, la respuesta fue simple: medir y comparar. Peso y talla como referencia. Pero ese enfoque ya no alcanza. "La estatura y el peso vamos a seguir bajo esa vigilancia, esa observación, es obligatorio, pero ya no es suficiente. Pueden haber muchos otros problemas que no se identifican si no ampliamos la evaluación", explica el pediatra y gastroenterólogo Óscar Quintero.

La malnutrición no siempre se ve. Puede estar en un niño con peso "normal" que, sin embargo, tiene baja masa muscular o deficiencias en la calidad ósea. También puede afectar el desarrollo del cerebro, la capacidad de aprendizaje y la respuesta del sistema inmunológico.

"Cuando estás en consulta necesitas mirar qué está pasando en casa, los hábitos, la nutrición, la actividad física, el sueño. Todo eso determina la composición corporal y lo que significa realmente un crecimiento de calidad", añade Quintero.

Por eso, el cambio que hoy se plantea no es menor: dejar de mirar solo cuánto crecen los niños y empezar a entender cómo están creciendo.

El giro: de cantidad a calidad del crecimiento

En la Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G), realizada este año en Praga, expertos propusieron una nueva forma de evaluar la infancia: el "crecimiento de calidad". El cambio es concreto. 

  • Primero, distinguir entre cantidad y calidad. No basta con que un niño crezca; importa que lo haga de forma equilibrada.
  • Segundo, entender que la estatura sigue siendo importante, pero ya no es suficiente. Debe leerse junto a la composición corporal: músculo, hueso, proporción.
  • Tercero, dejar de enfocarse en una medición aislada. Lo relevante es la tendencia en el tiempo, que el crecimiento sea constante y armónico.
  • Y cuarto, volver a poner la nutrición en el centro. No como un dato más, sino como el factor que sostiene todo el proceso.

"Hay que mirar más allá del peso y la talla como únicos indicadores. Hoy es clave evaluar la masa muscular, el contenido óseo y la calidad del hueso, porque esos factores son los que realmente determinan la calidad del crecimiento", explica Yumaira Chacón, parte del grupo de especialistas de Abbot que participó en el evento

Por su parte, el doctor Omar Rodríguez agrega: "Esperamos brindar mayor claridad tanto a padres como a profesionales de la salud. El crecimiento no se reduce solo al tamaño, sino a desarrollar una estructura ósea sólida, una musculatura saludable y un progreso constante".

Por qué importa: lo que está en juego para las familias

Este enfoque no se queda en la consulta médica. Tiene efectos directos en la vida cotidiana. Un niño con deficiencias nutricionales no solo enfrenta más enfermedades. También puede faltar más al colegio, tener menor rendimiento y arrastrar esas brechas hasta la adultez. 

Del otro lado, el sobrepeso temprano abre la puerta a enfermedades crónicas cada vez más precoces. Eso tiene un costo silencioso: más gasto en salud, más presión sobre las familias y menos oportunidades a largo plazo. 

"La evidencia muestra que mejorar la nutrición infantil no solo impacta en la salud, también reduce el ausentismo escolar, mejora la productividad de los cuidadores y disminuye los costos para los sistemas de salud", destacan los especialistas que participaron en N&G 2026.

La evidencia es clara: mejorar la nutrición infantil reduce enfermedades, mejora la asistencia escolar y alivia la carga económica en los hogares. Pero, sobre todo, cambia trayectorias de vida.

Por eso, el acompañamiento nutricional —desde la orientación en casa hasta el seguimiento profesional— deja de ser un complemento y pasa a ser parte central del desarrollo.

Crecer bien también es una decisión

Hablar de crecimiento de calidad no es complicar el tema. Es hacerlo más preciso. Implica mirar hábitos, rutinas, sueño, actividad física. Entender que el desarrollo no ocurre en una tabla, sino en la vida diaria. "No es solo cuánto crece un niño, sino cómo ese crecimiento se traduce en salud futura, en menor riesgo de enfermedades y en mejores oportunidades a lo largo de su vida", resume Quintero.

Y asumir algo clave: crecer bien no es automático. Es el resultado de decisiones, acceso y acompañamiento. Porque al final, la diferencia no está en cuánto mide un niño hoy, sino en qué tan preparado estará mañana.

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