24/04/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 24/04/2026
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que las condiciones en el Pacífico ecuatorial muestran un rápido aumento de la temperatura superficial del mar, lo que eleva la probabilidad de que entre mayo y julio de 2026 se configure un nuevo episodio de El Niño.
Tras un inicio de año con fase neutra del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) , los modelos climáticos coinciden en señalar que el evento se consolidará en los próximos meses y podría alcanzar intensidad significativa.
Consecuencias a nivel global
El Niño suele alterar las pautas de precipitación y temperatura en distintas regiones del planeta. Según la OMM, se esperan temperaturas superiores a lo normal en casi todo el mundo, con variaciones regionales en las lluvias.
En Sudamérica, particularmente en la franja sur, se anticipan precipitaciones más intensas, mientras que zonas como Australia, Indonesia y partes del sur de Asia podrían enfrentar sequías. Además, el calentamiento oceánico en el Pacífico central y oriental puede intensificar huracanes en esa cuenca y, al mismo tiempo, reducir su formación en el Atlántico.

Riesgos amplificados por el cambio climático
El organismo recordó que, aunque el cambio climático no incrementa la frecuencia de El Niño, pero sí amplifica sus efectos. El aumento de la temperatura global y la mayor disponibilidad de humedad potencian fenómenos extremos como olas de calor, lluvias torrenciales y deslizamientos.
El antecedente inmediato es el episodio de 2023/2024, que combinado con el calentamiento antropogénico (aumento de la temperatura media global de la atmósfera y los océanos provocado por el hombre) convirtió al 2024 en el año más cálido registrado.
¿Cuáles son la medidas preventivas?
La OMM subrayó que los pronósticos estacionales son esenciales para sectores sensibles como la agricultura, la gestión de recursos hídricos, la energía y la salud. Por ello, insta a los gobiernos a reforzar sus sistemas de alerta temprana y coordinar acciones preventivas.
Entre las recomendaciones figuran mejorar la infraestructura de drenaje, asegurar reservas de agua, proteger cultivos y garantizar atención sanitaria en comunidades vulnerables.
El anuncio de la OMM constituye una alerta temprana para que los países más expuestos, como Perú y Ecuador, preparen planes de contingencia. La experiencia histórica demuestra que cada episodio de El Niño es único, pero sus impactos pueden ser devastadores si no se adoptan medidas anticipatorias.
La comunidad internacional enfrenta así un nuevo desafío climático que pondrá a prueba la capacidad de respuesta y resiliencia de los Estados, responsables de organizar y asegurar la seguridad de sus ciudadanos frente a este tipo de fenómenos.

