19/08/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 19/08/2026
Moverse en bicicleta o en un vehículo de movilidad personal (VMP) por las calles de Lima es cada vez más común, pero también más riesgoso cuando el trayecto obliga a circular por la pista junto a buses de transporte público.
En ese contexto, la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) ha alertado que estos vehículos, por su tamaño y dimensiones, generan puntos ciegos que los conductores no pueden visualizar, lo que incrementa el peligro para quienes se desplazan en medios más pequeños y vulnerables.
Los puntos ciegos más peligrosos
Los buses del Metropolitano y otras unidades de transporte urbano pueden alcanzar hasta 18 metros de longitud y transportar más de 30 toneladas con pasajeros. En ese sentido, existen áreas que el chofer no logra ver desde su cabina: la parte trasera del bus, el espacio frontal inmediato debajo del parabrisas y los laterales durante giros o cambios de carril
Es por ello que para un ciclista o usuario de scooter, ingresar en estas zonas invisibles para un chofer de unidades más grandes significa exponerse a un accidente grave.

La entidad ha iniciado campañas de concientización en distintos puntos de la ciudad, explicando a ciclistas y peatones cómo identificar y evitar estos espacios. Personal de seguridad orienta a los usuarios sobre la importancia de mantener distancia lateral y nunca ubicarse justo detrás de un bus detenido, ya que al reiniciar la marcha el conductor no podrá advertir su presencia.
Falta de ciclovías y acciones preventivas
En muchos tramos de Lima, las ciclovías no están conectadas o desaparecen en intersecciones, obligando a los ciclistas a compartir la pista con buses y autos. Esta situación incrementa la exposición a los puntos ciegos y evidencia la necesidad de infraestructura más segura. La ATU ha señalado que, mientras se avanza en proyectos de ciclovías, es vital que los usuarios de VMP conozcan los riesgos y adopten medidas preventivas.
Entre las recomendaciones más importantes figuran: mantener siempre una distancia prudente respecto al bus, evitar adelantar por el lado derecho en intersecciones, usar elementos reflectivos para ser visibles en la noche y respetar las señales de tránsito. La educación vial es clave para reducir accidentes, y la ATU insiste en que tanto ciclistas como conductores deben asumir responsabilidad compartida en la vía.

Los operativos de concientización buscan reducir la alta tasa de accidentes que involucran vehículos menores. La ATU ha recordado que, aunque los buses cuentan con espejos y cámaras, estos no eliminan por completo los puntos ciegos. La prevención depende de la conducta de los usuarios y de la infraestructura disponible.
Para quienes se trasladan en bicicleta o VMP, conocer los puntos ciegos de los buses puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y un accidente. La advertencia es clara: mantenerse fuera de esas zonas invisibles es una medida básica de autoprotección, especialmente en una ciudad donde la infraestructura aún no garantiza trayectos seguros para todos.

