07/08/2026 / Exitosa Noticias / Entretenimiento / Actualizado al 07/08/2026
El mercado del coleccionismo de videojuegos volvió a sorprender al mundo con una transacción histórica: tres copias de primera edición de Pokémon Rojo, Azul y Amarillo para la consola Game Boy de Nintendo fueron adquiridas por nada más menos que 2 millones de dólares, consolidándose como la segunda venta más cara de la historia de los videojuegos.
La operación, realizada por el propietario de la prestigiosa Dubai Collection, refleja el creciente valor cultural y económico de los títulos clásicos en formato físico, justo cuando la industria se prepara para un futuro dominado por lo digital.
Los detalles de la compra
Las copias vendidas corresponden a la primera tirada de los juegos lanzados en los años 90, completamente selladas y con empaques originales intactos. Fueron certificadas por la Professional Sports Authenticator (PSA) con calificaciones extraordinarias: Pokémon Rojo y Pokémon Amarillo alcanzaron la categoría PSA 10 (Gem Mint, perfecto), mientras que Pokémon Azul obtuvo un PSA 9.8, prácticamente inmaculado.
La venta fue intermediada por Nathan Howerton, fundador de la firma especializada Nostalgix, y marca un hito comparable a la venta de una copia de Super Mario Bros. para NES, que alcanzó los 3 millones de dólares en 2026. Para los coleccionistas, estas piezas no son solo objetos de nostalgia, sino auténticos símbolos de la historia del gaming.

El contraste con Sony y el fin del formato físico
La millonaria compra de Pokémon llega en un momento de debate intenso: Sony confirmó que a partir de enero de 2028 dejará de producir discos físicos para PlayStation, apostando exclusivamente por la distribución digital. La decisión ha generado protestas entre los usuarios, cancelaciones de suscripciones a PS Plus y críticas por la pérdida de propiedad real de los juegos.
Sony defendió la medida argumentando que la mayoría de jugadores ya adquiere títulos en formato digital y que esto simplifica la distribución. Sin embargo, para muchos, la venta de estas copias de Pokémon es la mejor demostración de que el formato físico sigue teniendo un valor incalculable, tanto económico como cultural.

La posibilidad de conservar, intercambiar y coleccionar juegos físicos se percibe como un derecho que la industria está dejando atrás. Así, esta compra histórica no solo es un récord en el coleccionismo, sino también un mensaje claro: los videojuegos físicos mantienen un atractivo que trasciende lo digital.
Mientras Sony avanza hacia un futuro sin discos, los coleccionistas y jugadores tradicionales reivindican el valor tangible de los cartuchos y discos como parte esencial de la memoria cultural del gaming. El contraste entre la nostalgia y la modernidad digital marcará los próximos años, con un mercado que, lejos de extinguirse, parece encontrar nuevas formas de consolidar su relevancia.

