05/10/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 05/10/2026
Las tranquilas calles del exclusivo complejo residencial de Nordelta, en la provincia de Buenos Aires, se convirtieron nuevamente en el escenario de un violento episodio que ha reavivado el tenso debate sobre la convivencia con la fauna silvestre.
La indignación ciudadana estalló tras la difusión de una serie de videos en los que se observa a un vecino salir al borde de su piscina, vestido apenas con un pijama a cuadros y armado, para disparar deliberadamente contra un grupo de capibaras (o carpinchos, como son llamados allá) que se encontraban tranquilamente en el césped.
El repudiable suceso, registrado originalmente el pasado 17 de septiembre por otros habitantes del lugar, fue la pieza clave para que la Justicia argentina iniciara hoy una profunda investigación que derivó en la intervención de la policía bonaerense.

Identificación y perfil del agresor
Gracias al contundente material audiovisual aportado por los residentes, las autoridades lograron identificar al agresor como Sebastián Favre, un ciudadano de 49 años con un pasado reciente como ejecutivo en la industria aerocomercial, donde laboró para la línea aérea de bandera hasta el año 2022.
De acuerdo con los diversos testimonios recabados, este no sería el primer conflicto del sujeto con los roedores herbívoros que habitan la zona, ya que cuenta con un historial de comportamiento hostil. La situación judicial se agravó cuando varios denunciantes manifestaron haber recibido amenazas directas por parte del acusado, quien intentó amedrentarlos e imponerles un pacto de silencio.
Allanamientos y accionar de la justicia
Frente a la gravedad de los hechos denunciados formalmente por la Administración Vecinal Nordelta (AVN), la Policía bonaerense ejecutó en las últimas horas una orden de allanamiento en la propiedad del sospechoso, ubicada en el lote 90 del mencionado barrio. Durante el operativo, los efectivos lograron encontrar un arma de aire comprimido.
Actualmente, Favre enfrenta una imputación directa por el presunto delito de maltrato animal, el cual contempla penas de hasta un año de prisión. No obstante, los fiscales evalúan sumar nuevos cargos por la portación irregular del armamento y las reiteradas amenazas vecinales.
El violento accionar de este residente vuelve a poner sobre la mesa la compleja coexistencia entre los modernos desarrollos inmobiliarios y el hábitat natural de la fauna local. Mientras la comunidad protectora de animales exige sanciones ejemplares, el avance del proceso judicial contra el exejecutivo sentará un precedente sobre los límites legales y la imperiosa necesidad de proteger a las especies silvestres frente a las agresiones indiscriminadas en zonas urbanizadas.

