28/11/2025 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 28/11/2025
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que suspenderá de manera permanente la migración hacia el país de personas provenientes de lo que denominó "países del tercer mundo". La declaración se produjo un día después del ataque armado en Washington contra dos miembros de la Guardia Nacional, uno de los cuales falleció y otro permanece en estado crítico.
El mandatario vinculó directamente el hecho con la necesidad de reforzar las políticas de seguridad y endurecer los controles migratorios. Afirmó que la medida busca "permitir que el sistema estadounidense se recupere por completo" y adelantó que también se revisarán millones de visados otorgados durante el gobierno de Joe Biden.
Además, amenazó con expulsar a quienes "no sean un activo neto para Estados Unidos". El anuncio marca una nueva escalada en su segundo mandato, caracterizado por campañas de deportaciones masivas y un discurso centrado en la "migración inversa" como solución definitiva.

El ataque en Washington
El detonante de la decisión fue el tiroteo ocurrido cerca de la Casa Blanca, descrito por las autoridades como una emboscada. El presunto autor, Rahmanullah Lakanwal, afgano de 29 años que había trabajado con fuerzas estadounidenses en su país durante la guerra contra los talibanes, disparó contra dos guardias nacionales.
La víctima mortal fue Sarah Beckstrom, de 20 años, mientras que su compañero Andrew Wolfe, de 24, lucha por su vida en un hospital. El FBI abrió una investigación por terrorismo, mientras que la CIA confirmó que el atacante había formado parte de un comando respaldado por Washington en Afganistán.

Ante ello, Trump ordenó la suspensión inmediata de solicitudes de inmigración procedentes de Afganistán y la revisión del estatus migratorio de residentes permanentes de 19 países, entre ellos Cuba, Haití, Venezuela, Irán y Birmania. Joseph Edlow, director de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), informó que se evaluará caso por caso la situación de quienes poseen "green cards" en esas naciones.
El anuncio refleja cómo un hecho violento puede reconfigurar la agenda política y migratoria de Estados Unidos. La muerte de Sarah Beckstrom se convierte en símbolo de la narrativa oficial que busca justificar medidas más duras, mientras organizaciones civiles alertan sobre el riesgo de estigmatizar comunidades enteras. El país enfrenta así un nuevo debate entre seguridad nacional y derechos humanos.

