31/12/2025 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 31/12/2025
Una forma distinta de celebrar. Mientras en muchos lugares del mundo la Nochevieja se recibe con vestidos elegantes, corbatas y copas de champán, existe una ciudad en España donde la tradición es completamente diferente. Allí, el último día del año se vive entre pelucas, sombreros extravagantes y disfraces que convierten las calles en un auténtico carnaval improvisado.
Se trata de Pamplona, capital de Navarra, que desde 1982 ha convertido el disfraz en su sello de identidad para despedir el año. Todo comenzó gracias a la iniciativa de una emisora local, Radio Paraíso, que organizó la fiesta "Nochevientos en el Paraíso" en el frontón Labrit.

Desde entonces, cada 31 de diciembre los pamploneses y visitantes se reúnen en la Plaza del Castillo para dar rienda suelta a la imaginación.
Las cuadrillas de amigos eligen un tema y elaboran sus disfraces de manera conjunta, lo que convierte la celebración en un espectáculo lleno de creatividad y humor. Algunos optan por personajes de películas y series, otros por sátiras de los eventos más importantes del año.
Una fiesta que no pasa desapercibida
Más de cuatro décadas después, la tradición sigue viva y cada vez atrae a más curiosos. Lo llamativo es que no se trata de un carnaval oficial ni de una festividad religiosa, sino de una costumbre popular que ha ganado fuerza por su carácter espontáneo y divertido.
Quien visita Pamplona en Nochevieja se encuentra con grupos enteros disfrazados recorriendo bares y calles, compartiendo brindis y carcajadas. Es una manera distinta de dar la bienvenida al nuevo año, que rompe con la solemnidad de otras celebraciones.

Más allá del disfraz
Aunque el atractivo principal es la fiesta de disfraces, Pamplona también ofrece otros encantos para quienes deciden pasar allí el fin de año. Sus murallas medievales, la Catedral Metropolitana de Santa María la Real y la "ruta de los pintxos" son parte de la experiencia.
La gastronomía local se convierte en otro motivo para quedarse, con bares y restaurantes que ofrecen lo mejor de la tradición navarra. Así, mientras en otras ciudades se descorchan botellas y se cuentan uvas, en Pamplona la Nochevieja se vive disfrazados, entre risas y sátiras. Una tradición que demuestra que la creatividad también puede ser la mejor manera de empezar el año.

