02/01/2026 / Exitosa Noticias / Actualidad / Actualizado al 02/01/2026
"El Perú se ha convertido en el epicentro mundial de la minería ilegal", afirmó el abogado ambientalista César Ipenza en diálogo con Exitosa. Según el especialista, la actividad ilícita está presente en todos los departamentos del país, con mayor incidencia en regiones como La Libertad, Madre de Dios, Huánuco, Loreto, Amazonas y Cajamarca.
Ipenza subrayó que el fenómeno ha dejado de ser marginal y hoy constituye un engranaje central dentro de la economía ilegal regional, advirtiendo también que el problema requiere un abordaje integral que combine inteligencia financiera y mecanismos de cooperación internacional.
Una red criminal transnacional
El abogado señaló que la minería ilegal no puede enfrentarse únicamente desde el ámbito nacional. Propuso la colaboración con organismos como Naciones Unidas, el Gobierno de Estados Unidos y áreas especializadas en crimen organizado transnacional.
"Todos los departamentos de nuestro país tienen presencia de minería ilegal. (...) Juega un rol importante dentro de estas estructuras criminales y debe ser enfrentada con asistencia internacional", puntualizó.

El peso del oro ilegal
Consultado sobre el porcentaje que representa el oro ilegal en las exportaciones peruanas, Ipenza indicó que se estima en torno al 40%, aunque la cifra podría ser mayor si se considera el oro que sale por países vecinos.
Como ejemplo, citó un reporte del Colegio de Economistas de Tarija (Bolivia), que advierte que al menos el 80% del oro exportado por Bolivia tiene origen ilegal en Perú.
Asimismo, explicó que gran parte del oro extraído de la cuenca de ríos amazónicos en Loreto termina saliendo por Leticia, en la frontera con Colombia. En la Cordillera del Cóndor, hacia Cajamarca y Piura, el mineral es procesado en Ecuador antes de ingresar a los circuitos internacionales.

Un problema que trasciende fronteras
La minería ilegal peruana se disfraza mediante modalidades como oro concentrado, en polvo, reciclado o incluso proveniente de chatarra electrónica, lo que dificulta su trazabilidad. En 2024, Perú exportó USD 880 millones en oro concentrado, cinco veces más que el año anterior, reflejando el crecimiento de esta industria criminal.
La advertencia de César Ipenza confirma lo que diversos especialistas han señalado: el Perú ya no enfrenta un problema artesanal, sino una industria criminal altamente organizada con alcance global.
El oro ilegal no solo destruye ecosistemas y comunidades, sino que también alimenta redes de crimen y corrupción. De acuerdo con el abogado, una cantidad importante de estos recursos minerales termina siendo aprovechado y comercializado por actores internacionales, lo que convierte al país en el epicentro mundial de esta actividad ilícita.

