24/05/2026 / Exitosa Noticias / Exitosa perú / Actualizado al 24/05/2026
En una ceremonia cargada de simbolismo y memoria, varios obispos peruanos se arrodillaron en la parroquia San Juan Bautista de Catacaos, Piura, para pedir perdón por los años de despojo, criminalización y hostigamiento atribuidos a empresas vinculadas al disuelto Sodalicio de Vida Cristiana.
El acto fue convocado tras la solicitud de reparación presentada por comuneros del pueblo originario Tallán, quienes por más de una década denunciaron abusos y pérdida de tierras por parte del grupo ya mencionado.
El acto religioso y sus protagonistas
La misa se celebró el sábado 23 de mayo y reunió a cardenales como Carlos Castillo y Pedro Barreto, además de los arzobispos Luciano Maza (Piura) y Alfredo Vizcarra (Trujillo).
También participaron representantes del Estado, delegaciones diplomáticas y observadores de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Durante la ceremonia, se recitó el "Yo Confieso" de rodillas, en un gesto de humildad y reconocimiento hacia las comunidades afectadas.

"Hemos llegado tarde": el mensaje de Bertomeu
El comisario pontificio Jordi Bertomeu, encargado de la liquidación del Sodalicio, reconoció que la compensación simbólica "llega muy tarde y es insuficiente". En sus palabras, el acto se realizó por voluntad del papa Francisco y busca abrir un proceso de reparación y justicia
"Debimos venir hace 20 años, hoy les pedimos perdón", expresó frente a familiares y comuneros que resistieron el tráfico de tierras.
Víctimas y memoria
En la ceremonia estuvieron presentes familiares de Cristino Melchor Flores y Guadalupe Zapata Sosa, quienes murieron tras oponerse al tráfico de tierras. La comunidad campesina de Catacaos recordó a las víctimas en un marco de memoria y reconocimiento, subrayando que el perdón no borra el sufrimiento ni devuelve los años de abuso, pero representa un paso hacia la verdad y la justicia.
Actores políticos, como la congresista Ruth Luque destacó que el gesto de pedir perdón es un avance, aunque insuficiente, y planteó la responsabilidad del Estado y la sociedad en garantizar justicia y reparación. Recordó que el papa Francisco ya había enviado en 2024 un mensaje de aliento a la comunidad Tallán, instándolos a defender su tierra y no dejarse arrebatar su dignidad.

El pedido de perdón en Catacaos se convierte en un hito de memoria y reparación simbólica. Aunque insuficiente para las comunidades que cargaron con años de hostigamiento, el acto marca un reconocimiento público de la Iglesia hacia las víctimas y sus familias
La ceremonia recuerda que la defensa de la tierra y la dignidad humana no puede quedar subordinada a ninguna institución, y que la justicia pendiente sigue siendo una deuda con los pueblos originarios del Perú.

