
29/08/2025 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 29/08/2025
El Gobierno brasileño efectuó el pasado 28 de agosto un duro golpe contra el crimen organizado. La operación se llevó a cabo para desmantelar un sofisticado esquema criminal que lavaba dinero mediante alrededor de 1000 gasolineras que gestionaron 52.000 millones de reales.
Una operación sin precedentes en Brasil
El megaoperativo, coordinado por el Ministerio de Hacienda y la Policía Federal, desmanteló un esquema criminal que habría movido cerca de 52.000 millones de reales (unos 9.500 millones de dólares) a través de unas 1.000 estaciones de servicio, distribuidas en al menos diez estados del país.
Las investigaciones apuntan a que la red estaría vinculada al Primeiro Comando da Capital (PCC), la organización criminal más poderosa de Brasil, que habría utilizado la venta de combustibles como fachada para lavar dinero y evadir impuestos a gran escala.
La ruta del combustible adulterado y el fraude tributario
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, las gasolineras y distribuidoras investigadas declaraban pagos de impuestos "incompatibles" con el volumen de sus operaciones. Además, adulteraban gasolina con metanol, importado supuestamente para otros fines, lo que no solo les permitió incrementar sus márgenes de ganancia, sino también poner en riesgo la salud de los consumidores y la calidad del combustible en el mercado.
En el período investigado, entre 2020 y 2024, los involucrados habrían importado más de 10.000 millones de reales (1.800 millones de dólares) en combustibles, con una estructura que abarcaba la cadena completa: desde la importación y distribución hasta la venta final en estaciones de servicio.
Fintechs bajo la lupa
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación fue el uso de fintechs o plataformas financieras digitales para canalizar las ganancias ilícitas. Según Hacienda, estas entidades actuaban como un "banco paralelo" del PCC, permitiendo transacciones que superaron los 46.000 millones de reales (unos 8.400 millones de dólares) en apenas cuatro años.
El objetivo de usar fintechs en lugar de bancos tradicionales era aprovechar "brechas regulatorias" que dificultan rastrear el origen de los recursos. Con esos fondos, los criminales reinvirtieron en 40 fondos de inversión con un patrimonio estimado en 30.000 millones de reales (5.500 millones de dólares).
Entre los activos adquiridos destacan una terminal portuaria, cuatro fábricas de alcohol, 1.600 camiones cisterna, más de 100 inmuebles, incluyendo seis plantaciones y una residencia de lujo en la playa, lo que refleja la magnitud y sofisticación del esquema.
Las autoridades advierten que, más allá de las detenciones, la lucha continuará con un mayor control sobre las fintechs y las cadenas de distribución de combustibles, sectores que se han convertido en terreno fértil para el lavado de activos a gran escala.