03/04/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 03/04/2026
En su primer Viernes Santo como Pontífice, el papa León XIV presidió el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma este 3 de abril, donde decidió cargar personalmente la Cruz a lo largo de las 14 estaciones, un gesto que no se veía desde hace décadas y que marcó su profunda fuerza espiritual que evoca el sufrimiento del mundo contemporáneo y la esperanza cristiana.
Recorrido de las catorce estaciones del Vía Crucis
La ceremonia, que recuerda el camino de Jesús hacia la crucifixión, se desarrolló en medio de un ambiente solemne, iluminado por velas y acompañado por miles de fieles que siguieron el recorrido en silencio y recogimiento. El Coliseo, símbolo del martirio de los primeros cristianos, volvió a convertirse en el escenario central de esta tradición litúrgica.
Durante el recorrido, el pontífice avanzó acompañado por una comitiva religiosa mientras se leían las meditaciones preparadas para cada estación, las cuales estuvieron centradas en los conflictos actuales, la injusticia y el uso indebido del poder.
Prevost, acompañado por dos jóvenes portadores de antorchas, sostuvo la cruz durante las catorce estaciones, cinco dentro y nueve fuera de la antigua arena, iluminada por focos y velas, convirtiéndose, de este modo, en el segundo Pontífice en portarla (san Juan Pablo II la había llevado entre 1980 y 1994)
Un mensaje directo contra la violencia y el poder
En un contexto marcado por guerras, fracturas sociales y creciente incertidumbre, el Papa ofreció una catequesis silenciosa: no se trató solo de representar la Pasión de Cristo, sino de asumir, de manera tangible, el sufrimiento de tantas personas.
Las reflexiones del Vía Crucis de este año hicieron un fuerte llamado a la paz y a la responsabilidad de quienes ejercen autoridad. A lo largo de las estaciones, se advirtió sobre los abusos de poder, la guerra y las consecuencias de la violencia en el mundo actual, en un mensaje que, aunque sin mencionar países específicos, tuvo un claro eco global.
El gesto del papa al cargar la cruz fue interpretado como una señal de que el líder de la Iglesia no solo guía espiritualmente, sino que también asume simbólicamente el sufrimiento de la humanidad.
El Vía Crucis de este Viernes Santo no fue solo una ceremonia religiosa, sino una declaración de principios. León XIV ha dejado claro que su pontificado estará marcado por símbolos fuertes y mensajes directos: una Iglesia que no permanece en silencio frente al dolor del mundo, sino que lo carga consigo y lo transforma en un llamado urgente a la paz y la justicia.


