04/02/2026 / Exitosa Noticias / Política / Actualizado al 04/02/2026
El pedido para convocar un Pleno extraordinario que permita debatir las mociones de vacancia y censura contra el presidente interino José Jerí alcanzó ya las 56 firmas. La iniciativa fue impulsada por Renovación Popular y la congresista no agrupada Flor Pablo, y requiere un mínimo de 78 adhesiones para ser admitida por el titular del Parlamento, Fernando Rospigliosi.
La congresista Ruth Luque advirtió que Rospigliosi se niega a convocar el Pleno, buscando asesoría legal para dilatar el procedimiento y evitar que se discuta la salida de Jerí. El presidente encargado del Congreso, además, ha señalado que no respalda la censura ni la vacancia, considerando que faltan pocos meses para las elecciones generales.
Las ausencias más notorias
Lo que marca el pulso político es la falta de respaldo de Fuerza Popular (FP) y Alianza Para el Progreso (APP). Ambas bancadas, con peso dentro del Parlamento, se han mantenido al margen de la iniciativa.
En el caso de Fuerza Popular, la postura oficial es apostar por la "institucionalidad" y advertir sobre las consecuencias de un nuevo cambio de gobierno en plena campaña electoral. Sin embargo, resulta contradictorio que su lideresa, Keiko Fujimori, haya declarado recientemente que "no es segura la presencia de Jerí en Palacio hasta julio", dejando entrever dudas sobre la estabilidad del mandatario.
Por su parte, APP también se abstuvo de firmar, pese a que su líder, César Acuña, aseguraba días atrás que fue uno de los primeros en pedir la renuncia voluntaria de Jerí y aseguró que su bancada apoyaría las mociones. La falta de adhesión de sus congresistas refleja una distancia entre el discurso público y la acción parlamentaria.
El respaldo opositor
Las firmas provienen principalmente de bancadas de izquierda y congresistas no agrupados, con el reciente apoyo de Avanza País, cuyo candidato presidencial, José Williams, sostuvo que Jerí no es la persona idónea para garantizar una transición ordenada.
El avance de la moción expone un escenario de fractura política: mientras sectores opositores suman firmas, las bancadas con mayor peso prefieren mantenerse al margen, incluso contradiciendo las declaraciones de sus propios líderes.
La falta de coherencia entre discurso y acción deja en evidencia que, más allá de la crisis de Jerí, las decisiones parlamentarias parecen estar marcadas por cálculos electorales y conveniencias coyunturales, lo que solo intensifica la tensión política entre el Ejecutivo y el Legislativo en plena antesala electoral.

