22/03/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 22/03/2026
Una estatua de Cristóbal Colón volvió a instalarse en los terrenos de la Casa Blanca, específicamente frente al edificio Eisenhower Executive Office, en la avenida Pensilvania de Washington. La colocación se realizó la madrugada del domingo, en un acto impulsado por el presidente Donald Trump, quien busca reivindicar la figura del navegante genovés como héroe de la civilización occidental.
La pieza es una réplica de la estatua que fue derribada en Baltimore durante el verano de 2020. En aquel momento, manifestantes la destruyeron y arrojaron sus fragmentos al Inner Harbor.
Una réplica exacta
Los restos de mármol fueron recuperados por un equipo de buzos liderado por el artista Tilghman Hemsley, cuyo hijo, Will Hemsley, utilizó escaneos de las piezas para crear una réplica fiel. El proyecto recibió apoyo económico del Fondo Nacional para las Humanidades durante el primer mandato de Trump.
La nueva estatua se erigió detrás de una valla en el lado norte del edificio Eisenhower, junto a las oficinas de la Casa Blanca. Según Davis Ingle, portavoz presidencial, "en esta Casa Blanca, Cristóbal Colón es un héroe, y el presidente Trump se asegurará de que sea honrado como tal durante generaciones".
El proceso de replicado incluyó la creación de una segunda copia de respaldo, que permaneció durante años en el estudio de Hemsley. La decisión de instalar la estatua en propiedad federal surgió en el marco de las celebraciones por el 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos, con Trump proclamando a Colón como "el héroe americano original".

La polémica detrás del gesto
La reinstalación no tardó en generar debate. El derribo de la estatua original en 2020 estuvo directamente vinculado a las protestas por justicia racial tras el asesinato de George Floyd. En ese contexto, más de 30 monumentos fueron retirados o destruidos en distintas ciudades del país.
Quienes se oponen a la glorificación de Colón señalan su papel en la esclavización de pueblos indígenas taínos, la violencia de la colonización española y la devastación de las poblaciones originarias. Para ellos, reinstalar la estatua significaría ignorar ese legado.
Por otro lado, grupos italoestadounidenses defienden la figura de Colón como símbolo de orgullo étnico y memoria de la discriminación sufrida por sus comunidades inmigrantes en los siglos XIX y XX. De hecho, muchas de las estatuas fueron donadas por dichas asociaciones, incluida la de Baltimore, inaugurada en 1984 con la presencia del presidente Ronald Reagan.

Edward Lengel, ex historiador jefe de la Asociación Histórica de la Casa Blanca, calificó la incorporación de la estatua como parte de una "remodelación radical" de los terrenos presidenciales, que incluye planes de construir un nuevo salón de baile.
La reinstalación de la estatua no solo recupera un monumento destruido, sino que revive las tensiones históricas y raciales que marcaron el 2020. El gesto de Trump se convierte así en un nuevo punto de fricción entre quienes ven a Colón como héroe y quienes lo consideran símbolo de opresión.

