29/05/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 29/05/2026
Un sorprendente hallazgo se dio en el condado de Pingyi, China. Allí un grupo de paleontólogos pudo identificar a un nuevo ejemplar de vivió hace unos 121 millones de años. Esta nueva especia fue bautizada como Plumadraco bankoorum o 'dragón de plumas de Banko', debido al enorme plumaje que destacaba de su cola.
Un hallazgo excepcional
Los restos fósiles se encontraban en el Museo Shadong Tianyu, en China. Hasta que el especialista en paleobiología, Alex Clark, notó que la pieza que se encontraba exhibida, no era un simple trozo encontrado de la época.
"Vi a este pequeño y tuve que mirar dos veces cuando observé las plumas de la cola", explicó el investigador.
Tras un arduo estudio detallado de fotografías, mediciones a los restos, y la utilización de espectrometría de masas que ayudaron a revisar la composición química del fósil, lograron determinar que las plumas pudieron ser de color marrón, oscuro o negro.

El fósil aún conserva sus plumas y esto ayudó a observar los cambios en su estructura a lo largo de la cola. Según el científico, estas diferencias en su estructura habrían distintos grados de oscilación al agitarlas.
"Las estructuras de las plumas de la cola cambian a lo largo de su longitud y esas diferencias darían lugar a distintos niveles de balanceo o destello cuando se movían", indicó.
El hallazgo fue publicado en la revista PLOS ONE, en donde remarcó que su existencia data desde el periodo Cretácico. Las investigaciones ayudaron a determinar que apenas medía unos 15 centímetros, sin embargo, sus plumas caudales medían casi el doble de la longitud de todo su cuerpo.

La cola les ayudaba a buscar pareja
Las investigaciones determinaron que se trataría de un ejemplar macho y que sus largas plumas le servían para acortejar a sus posibles parejas, de igual manera que las aves contemporáneas.
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"Con este espécimen tenemos un argumento bastante sólido de que los machos probables no solo intentaban atraer a las hembras con ornamentación de plumas, sino que además lo hacían con longitudes ridículas y probablemente con exhibiciones", explicó.
El descubrimiento de este ejemplar logra aportar mayores datos a la ciencia sobre la complejidad de como las aves lograban atraer a sus semejantes durante el Cretácico. Esta pequeña ave logró convivir con los dinosaurios, y revela como a pesar de diminuto tamaño, comparte comportamientos con aves modernas tras de 120 millones de años de diferencia.

