20/02/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 20/02/2026
Una maravilla del mundo antiguo estaría a punto de renacer. Los restos del legendario Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo, fueron recuperados del fondo marino frente al puerto egipcio, marcando un nuevo hito para la arqueología subacuática. Se trata de enormes bloques de piedra que durante siglos permanecieron sumergidos y dispersos en el lecho marino.
El rescate del Faro de Alejandría
El rescate se realizó hace poco cuando un equipo internacional logró extraer 22 piezas de hasta 80 toneladas vinculadas a la estructura original. El hallazgo es considerado uno de los más relevantes de la región, ya que aporta nuevas pistas sobre el diseño y la monumentalidad del faro.
La expedición forma parte del proyecto PHAROS, liderado por especialistas franceses, cuyo objetivo es crear un gemelo digital del monumento. Para ello, los bloques serán sometidos a escaneos y estudios detallados que permitirán reconstruir virtualmente su forma sin alterar los restos originales.
Entre los elementos identificados figuran dinteles, losas y soportes que corresponderían a la entrada principal. Además, el área sumergida abarca miles de fragmentos arquitectónicos y estatuas, lo que confirma la magnitud del complejo que quedó bajo el agua tras siglos de transformaciones naturales.

El faro resistió terremotos hasta el siglo XIV, cuando un potente sismo terminó por devastarlo. Décadas después, parte de sus ruinas fue utilizada para levantar la Ciudadela de Qaitbay, símbolo actual del mismo enclave donde alguna vez se alzó la imponente maravilla antigua.
La historia del Faro de Alejandría
El Faro de Alejandría fue una de las construcciones más imponentes del mundo antiguo y símbolo del poder de Egipto en la época helenística. Se levantó en la isla de Faros, frente a la ciudad de Alejandría, y durante siglos guio a navegantes del Mediterráneo con su potente luz.
Se estima que alcanzó más de 100 metros de altura, convirtiéndose en una de las estructuras más elevadas de su tiempo. Su diseño combinaba una base cuadrada, un cuerpo octogonal y una parte superior cilíndrica. En la cima ardía una llama permanente que servía de referencia marítima.
De esta manera, el Faro de Alejandría no solo fue una proeza arquitectónica sino también un emblema de innovación y grandeza antigua. Su legado perdura a través de los siglos como símbolo del ingenio humano, recordando la importancia estratégica y cultural que tuvo para el desarrollo marítimo del Mediterráneo, y más ahora que sus restos han sido recuperados después de varios siglos.

