11/02/2026 / Exitosa Noticias / Policial / Actualizado al 11/02/2026
La ciudad de Huaraz acabó impactada por una escena difícil de olvidar. Yeny Mayed Norabuena Durán (54) falleció luego de prenderse fuego en la vía pública en un sector ubicado detrás del terminal de Challhua. El hecho ocurrió ante la mirada atónita de los vecinos y transeúntes, que poco pudieron hacer para salvarla.
Horas antesdel trágico desenlace, la mujer había acudido al hospital Victor Ramos Guardia, del Minsa, en busca de ayuda. Según explicó la directora del nosocomio, María Tadeo Manrique, la paciente llegó a emergencia con un cuadro de ansiedad sever. De acuerdo con su versión, fue enviada a una interconsulta; sin embargo, en medio de su crisis emocional y mientras se realizaban trámites administrativos, decidió retirarse del establecimiento por cuenta propia.
Un pedido de ayuda que no fue suficiente
El drama se desatpo por la tarde. Testigos relataro que la mujer se roció combustible y se inmoló en plena calle. Policias, serenos y ciudadanos corrieron para auxiliarla, pero las llamas avanzaron con rapidez. Fue trasladada de urgencia al hospital y luego derivada a EsSalud Huaraz.
Presentaba quemaduras de tercer grado en más del 90% de su cuerpo. Pese a los esfuerzos médicos, falleció pocas horas después.
El impacto en la comunidad huaracina ha sido profundo. En redes sociales y en las calles se multiplicaron las voces de dolor y también de indignación. Muchos vecinos cuestionan cómo una persona que pidió ayuda horas antes terminó enfrentando sola un momento tan crítico.
Alarma en el sistema
El caso ha puesto en evidencia las debilidades en la atención de salud mental en la región. Especialistas señalan que, ante cuadros de ansiedad aguda o crisis emocional, se requiere acompañamiento inmediato y seguimiento constante. Sin embargo, la saturación de servicios y los trámites internos pueden retrasar respuestas urgentes.
La tragedia de Yeny Norabuena vuelve a enceder la alerta sobre la realidad nacional: la salud mental aún no recibe la prioridad que merece. En varias regiones del país faltan psiquiatras, psicólogos y espacios adecuados para atender emergencias emocionales.
Más allá del dolor, este caso obliga a reflexionar. Cuando una persona llega a un hospital pidiendo ayuda por ansiedad severa, el sistema debe actuar con rapidez y contención real. No se trata solo de un trámite o una derivación. sino de vidas en riesgo.
Las autoridades locales y del sector salud tienen ahora el reto de revisar y fortalecer sus protocolos. Este caso se debe tomar como antecedente y reflexionar si se pudo evitar.

