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Cambio histórico

Iglesia de Inglaterra pone al mando a su primera arzobispa en la historia, Sarah Mullally

La ceremonia en la Catedral de Canterbury marcó un hito histórico al entronizar a Mullally como líder espiritual de la Iglesia Anglicana, tras más de trece siglos de sucesión masculina.

Exenfermera oncóloga fue investida este miércoles como nueva cabeza de la iglesi
Exenfermera oncóloga fue investida este miércoles como nueva cabeza de la iglesi (Composición Exitosa)

25/03/2026 / Exitosa Noticias / Mundo / Actualizado al 25/03/2026

La Iglesia de Inglaterra vivió un momento histórico el 25 de marzo de 2026, cuando Sarah Mullally fue oficialmente entronizada como la primera mujer en ocupar el cargo de arzobispa de Canterbury. La ceremonia, realizada en la emblemática Catedral de Canterbury, simbolizó un cambio profundo en una institución marcada por tradiciones milenarias y por una sucesión de 105 hombres en el mismo puesto.

El acto estuvo cargado de solemnidad y tradición, con la presencia de líderes religiosos, autoridades civiles y representantes de la Comunión Anglicana, que reúne a más de 85 millones de fieles en el mundo. Mullally, de 63 años, asumió como la 106.ª arzobispa de Canterbury, convirtiéndose en la máxima autoridad espiritual de la Iglesia de Inglaterra y en una figura clave para el futuro del anglicanismo.

Perfil de la nueva arzobispa

Antes de ingresar al ministerio, Mullally trabajó como enfermera oncológica, experiencia que marcó su visión pastoral. Se ordenó como sacerdotisa a los 40 años y en 2018 fue nombrada obispa de Londres, siendo la primera mujer en ocupar ese cargo. Su trayectoria combina sensibilidad social y firmeza doctrinal, atributos que ahora deberá poner en práctica en un escenario de tensiones internas dentro de la Iglesia.

Significado histórico

La entronización de Mullally rompe con más de 1.400 años de tradición masculina en el liderazgo de Canterbury. Su llegada representa un avance en la equidad de género dentro de la institución, pero también plantea desafíos frente a sectores conservadores que han cuestionado la apertura a mujeres en cargos de liderazgo.

La ceremonia contó también con la presencia de los miembros de la Familia Real y fue celebrada como un símbolo de modernización, aunque no exenta de controversia.

La nueva arzobispa asume en un contexto de crisis y división interna en la Comunión Anglicana, marcada por debates sobre el rol de la mujer, la inclusión de minorías y la secularización creciente en Europa. Mullally deberá equilibrar la preservación de la tradición con la necesidad de mantener la relevancia de la Iglesia en sociedades cada vez más diversas y críticas frente a las instituciones religiosas.

La entronización de Sarah Mullally como primera arzobispa de Canterbury marca un antes y un después en la historia de la Iglesia de Inglaterra. Su liderazgo femenino en el máximo cargo espiritual simboliza un cambio cultural profundo y abre un nuevo capítulo en la relación entre tradición y modernidad dentro del anglicanismo.

El reto será mantener la unidad de la Comunión Anglicana mientras se avanza hacia una mayor inclusión y adaptación a los tiempos actuales.

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